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Un problema nuevo, un comité más

Nadie quiere tomar la decisión de dragar el Guadalquivir

el 18 feb 2011 / 19:21 h.

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Una patata caliente, caliente. Eso es el dragado. La exministra Cristina Narbona consideró en 2003 que el informe de los científicos aclararía si el dragado del río es oportuno o no.

Sin embargo, ahora este extenso y completo trabajo no sirve para tomar la decisión. Ni siquiera la opinión del comité científico creado por el propio ministerio (en contra del dragado) será determinante en este conflicto, que también pasará por el órgano de participación del Parque Nacional de Doñana, el antiguo patronato (donde el sí al dragado parece tener mayoría), y el futuro comité de autoridades competentes. Y, si se antoja, por el resto de organismos que existan o vayan a existir relacionados con el agua o el medio ambiente.

Es decir, que nadie quiere ser el responsable de la decisión. Ni ministerio ni Junta. Para eso están los comités. Así se concretará cómo se hará el inevitable dragado. De lo contrario se habrán tirado al mar los 170 millones de euros de la nueva esclusa del Puerto.

La comparecencia de ayer en la Casa de la Ciencia debió ser un ejercicio de transparencia, ya que se presentaba públicamente el informe científico (en la web del Puerto www.apsevilla.es). Sin embargo, Fernando Hiraldo, coordinador del CSIC en Andalucía, impidió que los científicos dieran su opinión sobre el dragado. Ellos mismos eludieron las preguntas con más o menos cintura e incluso se negó la palabra a arroceros y ecologistas que, pese a ser invitados, no pudieron hacer preguntas. Ya lo dijo Hiraldo: "No estamos aquí para debatir".

Lo que sí quedó claro es que el Puerto tiene una estrategia bien marcada. No es un mero "actor", como defendió su presidente. Es el "promotor y pagador" del informe del CSIC, al que ya le encargó continuar los trabajos. En la mesa de presentación de ayer, dos de las cinco sillas eran para los responsables portuarios, empeñados en que ellos están haciendo los deberes para dragar hasta los ocho metros en 2011.

Y mientras, la turbidez, la reducción de la diversidad, del potencial pesquero, la inestabilidad morfológica del cauce, la erosión de márgenes y los episodios frecuentes de toxicidad están a la orden del día en el Guadalquivir.

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