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Un proyecto busca rescatar el pabellón de Hungría

Empresarios andaluces abanderan un plan que crearía 152 empleos directos

el 17 jul 2010 / 18:49 h.

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Un grupo de jóvenes empresarios andaluces acaba de presentar a la Sociedad Cartuja 93 su proyecto para la rehabilitación integral y puesta en valor para su funcionamiento como centro de ocio y nuevas tecnologías del pabellón de Hungría de la Expo 92. Con una inversión privada de en torno a 1.200.000 euros y la posibilidad de crear 152 puestos de trabajo directos, la intervención se centraría básicamente en la restauración de las cubiertas de madera y pizarra y la readaptación de los espacios interiores respetando en todo momento la distribución original con la que concibió el edificio el arquitecto Imre Makovecz.

De la inversión total, 803.000 euros se emplearían en una primera fase, y los restantes 397.000 durante los dos siguientes años, ya con la actividad en funcionamiento. Todo ello previendo tres áreas de servicios en función de actividades como industria de base cultural, hostelería y salas tecnológicas con aparataje de vanguardia en el campo audiovisual. Además, recoge una variable educativa destinada a formar a los propios empleados que atenderían el espacio, pues para ello se requiere cualificación.

En general la idea, que hace unos días fue avanzada al director técnico de la sociedad pública, José María Benjumea, pretende incidir en este edificio levantado con carácter efímero para la Expo 92, que pese a todo aún permanece en pie con la posibilidad adicional de perduración, como a menudo han reclamado sectores de la sociedad hispalense, opinión acertada para los promotores del proyecto tanto por el interés artístico que posee el peculiar edificio, hoy en mal estado de conservación aunque sin peligro estructural, tras haber sufrido algunos pequeños incendios en su interior. Además, el proyecto goza para sus promotores del valor de la oportunidad, ya que lo proponen en un momento en que se empieza a hablar de recuperar el parque empresarial para la ciudad en lugar de permanecer de noche cerrado como una ciudad fantasma.

A las características del proyecto se suma la inclusión de la denominada "permacultura" en el tratamiento climatológico de sus exteriores e interiores. Éste es un concepto que se sirve de plantas para regular la temperatura, algo ya usado en la Expo, aparte del valor estético que encierra y el carácter inherente de absorción de radiaciones electromagnéticas.

En su globalidad, los trabajos se acometerían en tres fases, entre las que la primera será la recuperación inmediata del inmueble, luego vendría la adecuación de los espacios a la actividad, y finalmente, ya con las actividades en marcha, intervenir sobre el artesonado sirviéndose para ello de los alumnos que allí mismo formará la empresa al efecto.

Dado el carácter natural de los materiales con los que el edificio está realizado, piedra y madera frente al ladrillo y otros materiales cerámicos con la voracidad energética que su elaboración conlleva, nos encontraríamos ante el primer edificio europeo de carácter bioarquitectónico. Es decir, energéticamente sostenible con certificación medioambiental. Sólo en Estados Unidos se podría encontrar otra iniciativa similar, en la ciudad de San Francisco, que alberga la Academia de las Ciencias de California, en este caso realizada con materiales como el hormigón y el cristal.

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