Un pulso a la vida de cumbre en cumbre

Faustino Carmona Guerrero recorrerá Andalucía en bici y subirá el pico más alto de cada provincia en menos de una semana.

el 14 dic 2013 / 23:33 h.

Faustino Carmona Guerrero, de la saga de los Distinguido, parece un tipo corriente, pero no lo es. Mirándolo de cerca, con su complexión corriente, su cara corriente y su conversación corriente, nadie diría que Futi, como es conocido en Los Palacios, estuviera hecho de otra pasta, pero lo está. Incluso cuando hace un año pesaba 30 kilos más y apenas salía de la librería que regenta en su pueblo, el heroísmo iba por dentro, camuflado. Nadie lo creyó cuando, en la cresta de la crisis y frente a tanto sufrimiento, sobre todo ajeno, ideó el desafío de atravesar, corriendo, España de norte a sur –de Santiago de Compostela a Los Palacios y Villafranca, más de 1.200 kilómetros– en sólo 15 días, pero el pueblo entero, con la Corporación municipal a la cabeza, terminó recibiéndolo como a un héroe de la solidaridad cuando el pasado 12 de junio llegó a la plaza del Ayuntamiento con sus rodillas hinchadas, la misión cumplida de haber recaudado más de 10.000 euros para causas benéficas y la vida cambiada. En rigor, con aquella proeza deportivo-solidaria no sólo cambió el curso de su vida moliente desestabilizada por una mala racha, sino también la vida de paisanos como Laura Azahara García, que recibió los 4.000 euros que le faltaban para comprar su silla de ruedas eléctrica bipedestación; algunas familias de Afapacris (la asociación local de afectados por la crisis) o de Cáritas, gracias al invento de vender camisetas amarillas con el lema que servirá de título a su próximo libro, Tú marcas tu propio límite, o, simbólicamente, pueblos por los que pasaba entre el creciente escuadrón de fans que durante aquellas dos semanas lo siguieron incluso vía satélite. Su página web, www.corriendoallimite.es, tiene hoy visitas e interesados procedentes de 40 países que lo interrogan sobre lo que él ha descubierto mientras corría: el tipo de dieta, la frecuencia en las comidas, el entrenamiento o la distribución horaria para una hazaña de tal calibre. De modo que ahora, cuando se ha propuesto su segundo reto, más difícil aún, ya tiene andado el camino más difícil: el de la confianza de sus seguidores, ahora incontables y dispuestos a colaborar en la causa de recaudar todo el dinero posible para la investigación contra el cáncer. Su desafío 8 cumbres andaluzas, programado para el próximo mes de junio, consistirá en subir al pico más alto de cada provincia recorriendo las distancias que los separan en bicicleta, y todo ello empleando sólo entre cinco y siete días. ¿Quién da más? Es decir, que Futi saldrá de Los Palacios y Villafranca en bici en dirección al pico Bonales, en Huelva, 1.055 metros, aparcará la bici, subirá a la cima, bajará, volverá a montar en bici para llegar a Jaén y subir al pico Mágina, 2.167 metros, retomará el ciclo para ir, alternativamente, subiendo el resto de picos máximos como el Terril, en Sevilla, 1.129 metros; el de Córdoba, pico Tiñosa, 1.570 metros; el de Málaga, Tejada, 2.088 metros; el de Cádiz, Torrejón, 1.854 metros; el de Almería, Chullo, 2.609 metros; y el Mulhacén granadino, 3.482 metros; y volverá a su pueblo pedaleando antes de siete días. “Habrá días que tendré que subir tres picos”, advierte, con la serenidad de quien ya tiene quien lo crea. “Esta vez tenemos que conseguir mucho más dinero porque la causa lo merece, para que todo sea beneficio”, sueña. Porque Futi es, sobre todo, un soñador. “El 70% está aquí”, dice señalándose la sien, acordándose de su madre. “A mí no me cabe en la cabeza que a estas alturas no se haya investigado lo suficiente”, dice contrariado este velocista que cambió los 400 metros de su antigua especialidad por las distancias largas, como una alegoría vital que ahora aplica sin descanso. “La vida es eso: resistencia”, dice, y añade: “Y yo veo un paralelismo perfecto entre esta prueba y la vida misma, con todos sus baches. Este desafío se lo quiero dedicar a mi madre, para que ella comprenda que lo único que tiene que hacer es luchar, porque nos tiene a la familia como a un gran equipo, como yo tuve un gran equipo en mi anterior reto y por eso no desfallecí en ningún momento y salí victorioso”. La preparación ya ha comenzado. Hoy, sin ir más lejos, corre la Media Maratón de su pueblo. Y habrá muchas más pruebas que le servirán de entrenamiento en los próximos seis meses, antes de cumplir con este nuevo desafío en el que, como en el anterior, cuentan la perseverancia, las ganas de vivir, la capacidad de abstracción para ver la prueba como una sudorosa metáfora de la vida misma, que tiene mucho de carrera, de subida y bajada, de pequeñas derrotas jamás definitivas. En Mérida, cuando su primer desafío, se presentó la dueña de la empresa Conchip –dedicada a cronometraje de eventos deportivos–, que le había regalado uno de sus artilugios, para verlo en vivo y en directo. “¿Tú eres el que está haciendo esto? Te esperaba más grande y más fuerte”, le espetó, seguramente porque, como cualquiera, desconocía el misterio de que Futi parece un tipo corriente, pero no lo es.

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