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Un punto de realismo en la Madrid Fashion Week

el 22 feb 2013 / 08:58 h.

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Día gris, feo, lluvioso el de ayer en la capital. Entre el clima y la crisis, fea, más negra que gris, pocos ánimos había para la fantasía y las alharacas en la pasarela de la Madrid Fashion Week (MFW). Son tiempos, pues, de ropa que guste, claro, pero que se venda. Sobre todo, que se venda. Y eso (hacer piezas bonitas con las que cualquier mujer se sentiría cómoda) lo saben hacer a la perfección Sita Murt y TCN. Lo volvieron a demostrar marcando la pauta de la penúltima jornada de la antigua pasarela Cibeles, en la que también se vieron las creaciones de otra catalana, María Escoté, en su unión con Martín Lamothe. La MFW se cerrará hoy con las propuestas de los diseñadores emergentes englobados en la plataforma Ego.
Vistas las colecciones preparadas por Murt y Totón Comella para el próximo otoño-invierno, en las que apostaron por el género de punto con ropa llevable o ponible, como les gusta decir a ellas, el titular sale casi solo: punto de realismo. O puntazo, porque la ropa de ambas está trabajadísima.

‘Inventando’ colores
Murt, que debutó en 1989 y lleva casi 50 desfiles en Madrid, se ha inspirado en el campo, de donde saca ideas como la textura, que a veces recuerda a los campos de maíz. Y a partir de ahí, ha ido inventándose colores como el camouflage (caqui), el venise (lila), el coquette (blanco crudo) y el blue violette; apostando por otros más clásicos como el gris y el negro; mezclando el punto con otro materiales como la seda, la lana y el algodón; dejando las espaldas al aire con escotazos; haciendo rectas las faldas y estrechando los pantalones, ahora de pitillo; masculinizando los sueters...
Lo vieron entre el público Elena Tablada, ex de David Bisbal, Marisa Jara y Paloma Lago. Una hora más tarde, Susanna Griso, Helen Lindes y Raquel del Rosario asistieron al desfile en el que TCN lanzó su línea de día, como la definió Comella. Eso sí, apareció aquí y allá la ropa interior que le ha convertido en una referencia, y se permitió incorporarle tricotosa, lana, angora, cashmere, materiales que extendió al resto de la colección. Tan extraño de ver como sugerente.
El abrigo, pieza fetiche para la modista, tuvo un gran protagonismo, con cuadros como si fueran mantas en las que buscar calor, igual que la piel de conejo, presente en varios looks.

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