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Un punto que suma tres para el Betis

Trabajadísimo punto del Betis en Balaídos. Se trata de un punto que, en realidad, suma o cuenta por tres, ya que se le restan dos a un rival tan directo como el Celta. El empate se puede calificar con un notable alto… que se habría transformado en el sobresaliente de la victoria si apuntillan Emana o Jorge Molina.

el 07 nov 2010 / 20:10 h.

Falcón despeja de puños ante Miki Roqué y Emana.
Desde el incidente de 1997 con Bjeliça y el balón que no se detuvo en una semifinal de Copa del Rey, el Betis no resulta visitante grato en Balaídos. Como, encima, casi cada vez que asoman por allí las barras verdiblancas, el Celta tiene obligación urgente de triunfo, la tensión se extrema y se puede cortar con un cuchillo. De esa tensión emergió ayer un partido espeso, electrizante y, como es natural… hipertenso. Y el Betis escapó con el drenaje del gol de Rubén Castro, que le permite regresar con el liderato algo recortado, pero quizá más consolidado que antes de Balaídos.

Si, hace tres jornadas, se le hubiera propuesto a Mel un contrato con la aceptación de siete puntos sobre los nueve posibles entre Salamanca, Rayo y Celta (los tres primeros de la tabla, tras el Betis, y dos salidas incluidas), pocos dudan de que el técnico hubiese cerrado el acuerdo. Tras el doble fallo de Emana (con lesión de tobillo) y Jorge Molina en el jugadón de Rubén Castro, ya con el 1-1, el punto puede parecer cortito con sifón. Pero no es así: piénsese en lo que sufrió el Betis antes del descanso, en el tiro de Trashorras, al poste y a bocajarro, y la conclusión es que este punto del Betis vale triple, vale casi como un triunfo: se trata del punto en sí… y los dos que desaparecen de la cuenta del Celta.

Esto, bajo un arbitraje infame, repleto de errores técnicos (casi dos minutos y medio de alargue del alargue) y parcialidades: el gol del Celta debería haber sido invalidado por clamorosa mano previa de Mallo. A Miguel Lopes le reventaron la nariz y Ceballos Silva pitó… falta contra el Betis. El criterio para repartir tarjetas resultó sospechoso y, por un momento, la sombra del nefasto Velasco Carballo, que casi envía al Betis a Segunda allí mismo, se extendió sobre Balaídos. Casi nada nuevo para el Betis, mientras siguen los escandalitos y pequeñas algaradas internas. Pero el equipo sigue vivo. Tan vivo que suma un punto que vale por tres.

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