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Un punto y aparte

el 01 dic 2009 / 10:19 h.

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La Udyco de Sevilla está abocada a poner punto y aparte a una etapa marcada por serias irregularidades y los responsables policiales lo sabían desde hacía tiempo. Era necesaria una criba porque la Policía no puede consentir, y menos encubrir, que ningún agente abuse de su posición para hacer lo mismo que está encargado de perseguir. Y en esto todos, en público y en privado, son beligerantes y aseguran que las manzanas podridas deben recibir su castigo, aunque exigen que antes se demuestre que lo son.

Al tiempo, los jefes policiales están seguros de que el mal está aislado y de hay que ser cuidadoso al cercenarlo para no dañar a una gran mayoría de policías que llevan años trabajando esforzadamente en un campo más que difícil. En ellos, el hastío y el cansancio tras meses bajo la lupa, y el desánimo por las imputaciones a sus compañeros -la mayoría siguen convencidos de que las de los mandos de la Udyco quedarán en nada- ha llevado a una etapa de cierta desidia.

Por eso urge abrir otra, aunque tendrá un precio: descabezada, la Udyco deberá reinventarse para coger impulso, y posiblemente eche de menos la experiencia de quienes han sido sus jefes durante décadas. Pero el cambio será una oportunidad para los policías jóvenes.

Hay otra clave: el trabajo en narcotráfico es complicado, "siempre en el filo de la navaja", dicen quienes lo conocen, porque se trata con delincuentes, se crean lazos, se baja a los suburbios. Los sindicatos lo avisan: a lo mejor se les está pidiendo demasiado, igual es necesario que los juzgados realizan una tutela más efectiva, a lo mejor hay que reforzar la figura de los infiltrados. En todo caso, la refundación de la Udyco permitirá una reflexión seria sobre todo esto.

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