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Economía

Un puzle financiero desbaratado

El nuevo mapa de las finanzas andaluzas se queda sin una pieza clave, la cordobesa. Dos pequeños enlaces han funcionado, Unicaja con Jaén y Cajasol con Guadalajara

el 23 may 2010 / 21:34 h.

La configuración del nuevo mapa financiero andaluz ha saltado por los aires después de que Cajasur haya sido intervenida ante su negativa a unirse con Unicaja. Ya ni cuadra la teoría de la caja única, concebida en tiempos de Manuel Chaves, ni la de la gran caja, ésta de fechas más recientes, ni la que hablaba de dos torres, una que sumaba esas dos entidades con Caja de Jaén, otra encabezada por Cajasol y, en medio y con ánimos de caminar sola, Caja de Granada. El puzle no encaja, su cuadratura ha de esperar a la decisión que adopte el Banco de España respecto a la cordobesa, y la legislación que regula el FROB (ayudas del fondo de rescate bancario) deja la puerta abierta tanto a la búsqueda de un caballero blanco como a su subasta pura y dura, por trozos o entera, de modo que Cajasur podría dejar de ser andaluza.

Un vistazo a la otra entidad intervenida por el supervisor, Caja Castilla-La Mancha, nos dará idea de qué puede ocurrir a partir de ahora. Ésta dejará de ser una entidad de crédito, se convertirá en fundación y su negocio será traspasado al banco Liberta, filial de la caja asturiana Cajastur, que fue la que ganó la puja abierta por el Banco de España para quedarse con la conquense.

Lo cierto y verdad es que desde que en el verano de 2009 se anunciara el pacto de fusión de la malagueña y la jiennense y después, de la primera y la cordobesa para forjar la gran caja de ahorros que anhelada la Junta de Andalucía, parecía que la comunidad podría emprender la reestructuración de su sistema financiero regional sin imposiciones externas. De hecho, había frustrado el intento de Cajasur -que recordaba a épocas pasadas, cuando Miguel Castillejo, su entonces presidente, huyó de la tutela del Gobierno de Chaves y se acogió a la del de José María Aznar- de buscar solución a sus males financieros en una entidad de otra comunidad, Caja Murcia, con la que había la sintonía que faltaba con Unicaja, que era la opción tanto del regulador español como del Ejecutivo en manos de José Antonio Griñán.

Con anterioridad, existía la intención, y firme, de propiciar un matrimonio entre la sevillana Cajasol -que todavía digería el matrimonio entre San Fernando y El Monte- y Unicaja, e incluso Chaves envió un clarísimo mensaje a los presidentes, Antonio Pulido y Braulio Medel, respectivamente, para que se pusieran juntos a trabajar.

Sin embargo, esta operación es complicada, habida cuenta de las rivalidades políticas y recelos sociales existentes entre las dos provincias -que los propios partidos alimentan- y en su contra juegan también cuestiones económicas: los distintos regímenes laborales, menos costosos en la malagueña que en la sevillana. Aquí cabe recordar que precisamente la cuestión laboral ha sido uno de los dos grandes obstáculos -el otro y definitivo, la Iglesia católica- en las negociaciones para casar a Cajasur y Unicaja.

Y es que la colaboración entre las entidades regionales brilla por su ausencia, salvo cuando son llamadas por la Junta de Andalucía. Su esfuerzo máximo en este sentido se materializó en la conjunta participación en el BEF (Banco Europeo de Finanzas), que en su día fue bautizado como el "banco de las cajas andaluzas", pero cuyos resultados dejan bastante que desear. El ejemplo más claro de esa falta de entendimiento fue la crisis en SOS, donde quedaron descolocadas pese a ser los primeros accionistas -el entonces consejero de la Junta de Andalucía Martín Soler dijo que cada una estaba "en su chiringuito"-.

Los dos enlaces que sí han funcionado en Andalucía han sido los de Unicaja y Caja de Jaén por un lado, y Cajasol y Caja de Guadalajara por el otro, y ambos se encuentran inmersos en trámites finales. No se trata de grandes operaciones financieras, dado que las entidades absorbidas son de pequeña dimensión. La primera ha permitido a Braulio Medel seguir en el panorama de las finanzas de la comunidad durante el periodo transitorio de la fusión -su mandato en Unicaja hubiera expirado sin esta anexión-. Y la segunda tiene la virtud de estrenar en España una boda de cajas de distintas comunidades.

Queda por ver si, a falta de Cajasur, las entidades andaluzas se atreverán a las alianzas entre ellas mediante SIP (unión financiera, mas no jurídica). Difícil.

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