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Un puzzle de 2.633 piezas

Sólo el 15% de las losas retiradas en la Capilla Real se reutilizarán en la colocación de la nueva solería

el 08 oct 2011 / 20:01 h.

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Un alumno levanta una de las 2.633 losas.

La Capilla Real de la Catedral presenta estos días una imagen de intimidad desacostumbradamente bella. Despojada de sus bienes muebles, desprovista del mármol que le servía de pavimento y tomada por obreros que escudriñan palmo a palmo su suelo, el lugar más transitado de la Catedral oculta su hermosa desnudez a los visitantes detrás de una mampara de panel.


Desde el pasado 15 de septiembre, los diez alumnos del módulo de mármol y piedra de la escuela taller de Forja XXI se han dedicado a levantar losa a losa el pavimento de la Capilla Real. Una a una, como en un gigantesco puzzle, hasta un total de 2.633 piezas, las más antiguas de ellas del siglo XVIII y las más modernas de los años cuarenta del siglo pasado. Sólo se ha dejado sin desmontar, por ahora, la solería del perímetro y el rosetón central, según explica Luis Miguel Morales, el monitor de los alumnos.


Pero antes de ser retiradas del suelo, cada una de estas losas ha sido catalogada y signada por si fuera posible su reutilización. Se trata de un trabajo bastante cuidadoso y que se ha desarrollado en varias fases. Primeramente, siguiendo las instrucciones del maestro mayor de la Catedral, Alfonso Jiménez, se procedió a fotografiar la superficie al completo de la capilla en cuadrículas de nueve losas. Una vez despegadas del suelo, a cada una de estas piezas se le asignó un número del 0 al 8, seguido de dos letras que indican la columna y la fila de su localización. Por último, la ficha de cada losa incluye una mención numérica a su estado de conservación: 0, en el caso de que esté "desportillada, desaristada, sea un recorte o rompa el dibujo original del suelo porque esté mal colocada a causa de intervenciones posteriores", y 1, si el estado de la pieza puede considerarse válido y, por tanto, es factible su reutilización.


Completada por los alumnos la fase de desmontaje y limpieza de cada losa, los responsables de la obra han llegado a la conclusión de que sólo el 15% de las 2.633 piezas retiradas y catalogadas podrá ser reutilizable en el nuevo montaje del pavimento. "El resto del material se conservará para otras intervenciones menores en la Catedral". Mientras que para reponer el material desechado, se recurrirá, siempre buscando la máxima calidad y complementariedad con el original, a un tipo de mármol de Macael.


Para el monitor del módulo de piedra y mármol de la escuela taller catedralicia, la catalogación de cada una de las piezas ha constituido un trabajo "apasionante", sobre todo porque, a diferencia de las cortadas a máquina -fruto de actuaciones más recientes- se ha encontrado con losas talladas a mano mediante un puntero que esconden en su base una larga historia material. "Al ser la labradas a mano, el grosor de la losa varía. Para los que nos gusta esta materia, se trata de un trabajo espectacular. Se aprecia perfectamente que están trabajadas a golpe de puntero. Este tipo de piezas deben ser del XVIII. Vamos, que en estos casos la losa me gusta más por abajo que por arriba", concluye Luis Miguel Morales, apreciando la calidad del trabajo artesano.


Las distintas intervenciones de las que ha sido objeto la Capilla Real a lo largo de su historia también han dejado su huella en el pavimento. O más bien en la base de la solería. "Nos hemos encontrado con diferentes preparaciones para su sellado, desde arena, mortero con cal, arena con cemento, cemento solo...". Y otras de las grandes dificultades con que se han topado los alumnos de la escuela taller ha sido las diferentes medidas de las losas: "No se respetan las medidas, sino que sus dimensiones se mueven en una horquilla que va desde los 25,5 a los 27 centímetros".


Hasta el momento en que se aborde la colocación del nuevo pavimento, la labor de estos diez alumnos, cuyas edades se mueven entre los 20 y los 24 años, se traslada a partir de mañana al centro de formación que la Fundación Forja XXI posee en el barrio de Palmete, donde se encargarán de restaurar las piezas reutilizables. Su relevo a pie de obra lo tomarán esta semana otros diez jóvenes que han sido formados en el módulo de auxiliar de arqueología. Dirigidos por Georgina Aguilar, estos alumnos se encargarán de hurgar en el subsuelo de la Capilla Real para realizar la pertinente prospección arqueológica, unos trabajos siempre abiertos a la sorpresa y que podrían poner al descubierto los restos del ábside de la primitiva iglesia gótica del siglo XV, que fue derribado en tiempos del emperador Carlos I para construir este nuevo y espectacular recinto. Aún sin practicarse ninguna cata sobre el terreno, el desmontaje de la solería ha sacado a la luz dos testigos de lo que, en palabras de Luis Miguel Morales, podrían ser las bases de las rejas que cercaban los antiguos enterramientos.


Con un presupuesto de 300.000 euros, a los que hay que sumar el trabajo de estos jóvenes, que financia la Consejería de Empleo con una inversión pública de más de 572.000 euros, las obras de reposición de la solería de la Capilla Real tienen una fecha límite: la Virgen de los Reyes volverá a su altar el 13 de abril de 2012.

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