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Un recorrido imposible

Los discapacitados físicos no pudieron completar su recorrido hasta la calle Torneo.

el 19 may 2012 / 19:09 h.

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Los organizadores de la protesta desistieron de su idea de llegar hasta Torneo atravesando la calle Baños. Les resultó completamente imposible.

Si usted o algún familiar ha de ir, lamentablemente, en silla de ruedas, seguramente ya sepa que no podrá pasear por un buen número de calles de la ciudad. Aunque se supone que las administraciones trabajan para eliminar las barreras arquitectónicas, un grupo de discapacitados dejó ayer en evidencia a quienes han de conseguir unas ciudades sin barreras. Un simple paseo desde la plaza de la Campana a la calle Torneo resultó una misión completamente imposible.

Tres asociaciones que velan por una ciudad sin barreras–VIAndalucía, Peatones de Sevilla y Perros de Guía de Andalucía– fueron quienes promovieron la marcha supuestamente accesible. Y el camino se truncó nada más empezar. Coral Hortal, presidente de la primera asociación y dependiente de una silla de ruedas para poder desplazarse, cruzó el paso de peatones de la Campana y al llegar a la otra acera se topó con un escalón. “Pues nada, tengo que ir con la sillita por la calzada y recorrer así unos metros hasta llegar a una zona en la que el bordillo está rebajado. Espero que ningún coche me lleve por delante”.

Así lleva muchos años pero se niega a quedarse en casa de brazos cruzada y quiere que todo aquel que padezca un problema similar al suyo tenga una ciudad mejor en la que vivir. “Pero no es sólo para nosotros, cualquier ciudadano se puede romper una pierna, aunque sólo sea un mes, y se dará cuenta de las dificultades que existen. También las personas que lleven una cosa tan simple como un carrito de bebé o el carro de la compra verán cómo hay muchas calles por las que no podrán pasar”.

Al igual que ella, tanto los disminuidos que pasean en silla de ruedas como los invidentes que necesitan de un perro guía se las vieron y se las desearon cuando llegaron al siguiente punto de conflicto:la calle Trajano. Allí, pocos metros antes del cruce con Javier Lasso de la Vega, se encontraron con una acera estrecha que apenas daba las medidas para que cupieran las sillas de ruedas.

La solución, las plataformas únicas. “Hay que nivelar la altura de las aceras y las calzadas para que no queden estas aceras que no sirven para nada, por ahí no se puede pasar y la medida no es nada costosa”, explicaba el presidente de Peatones de Sevilla, Pablo Barco. De ahí, y también lamentando los adoquines de algunas calles, “un calvario para los que vamos en silla de ruedas”, puntualizó Hortal, se toparon con la calle Las Cortes, por la que también tuvieron que ir por la calzada en lugar de por la acera. ¿Por qué? Pues porque también era demasiado estrecha y además estaba inclinada, por lo que la caída de la silla de ruedas estaba más que garantizada. Unos metros más de recorrido, y tras cruzar la plaza de la Gavidia, se toparon con la calle que finalmente resultó una misión imposible: Baños. Saturada al máximo de coches que intentaban acceder al aparcamiento de la plaza de la Concordia, sólo había dos opciones. O ellos, o los coches.

Los bordillos de casi veinte centímetros de alto y las estrechísimas aceras obligaron a los discapacitados a cortar unos minutos el tráfico desde el cruce con Teodosio y Jesús de la Vera-Cruz para que los disminuidos pudieran ir por la calzada. Una vez allí, desistieron de su intento de continuar por esta estrecha e incómoda calle hasta la amplitud de la calle Torneo y volvieron a recordar y dejar muy patente lo que ya era más que evidente. A día de hoy, por mucho que se diga o haga por parte de las administraciones, todo es aún muy insuficiente para que las personas con discapacidad pueden desenvolverse por sí mismas de forma segura por las calles del casco histórico de Sevilla.

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