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Un refugiado africano se ahoga jugando en el río

El fallecido, de unos 22 años, entró al agua a bañarse

el 18 jul 2010 / 19:58 h.

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Los buzos rescataron el cuerpo sin vida del joven pasadas las nueve y veinte de la noche.
Un refugiado africano de unos 22 años falleció ayer ahogado en el río Guadalquivir, en el que estaba bañándose y jugando hasta que desapareció bajo el agua, cerca de las ocho de la tarde. Pasadas las nueve y veinte, un equipo de buzos de los Bomberos recuperó su cadáver en el mismo sitio en el que lo había perdido de vista el amigo que lo acompañaba, también refugiado. El suceso ocurrió en el paseo Juan Carlos I, a las puertas de las instalaciones del Club de Remo, justo enfrente del hotel Renacimiento y muy cerca del puente del Alamillo, donde las aguas registran unas intensas corrientes al tener la zona mucha profundidad.

El chaval se llamaba Michael y era residente del Centro de Acogida de Refugiados (CAR) de Sevilla, según explicó el amigo que estaba con él cuando perdió la vida, que lo había conocido en el CAR donde ambos se alojaban. El fallecido llevaba encima documentación que está siendo analizada por la Policía Nacional, que se encargará de la investigación.

Su amigo no supo precisar con seguridad de qué país de África procedía, al estar muy nervioso por lo ocurrido. Sí contó que estaban bañándose y jugando con más gente hasta que Michael se hundió. Al ver que llevaba varios minutos sin salir a la superficie, alertaron al servicio de emergencias 112, que lo notificó al Centro de Coordinación Operativa.

Otros testigos que también se estaban bañando cerca del fallecido aseguraban que la zona "no es profunda, porque hay piedras en el fondo". "Lo que pasa es que no saben nadar, si yo llego a estar me meto por él y lo saco, pero cuando llegué ya hacía un rato que se había hundido", decía un joven mientras los Bomberos rescataban el cuerpo.

Los bañistas se habían metido en el agua ayudándose de unas plataformas flotantes con las que los aficionados al remo acceden a las embarcaciones. Otros testigos, deportistas que frecuentan el paseo a diario, afirmaban que es muy habitual que los jóvenes se bañen e incluso se tiren de los puentes. "No son conscientes del peligro", se lamentaban.


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