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Un republicano en la Zarzuela

El hombre que puso paz en Izquierda Unida cree que abuchear al Rey no es tan grave. Cayo Lara, el coordinador general de la coalición de izquierdas y sucesor de Gaspar Llamazares, es el político que cree en la huelga general como un medio para decirle "a los poderosos" que "por aquí no se llega a ninguna parte".

el 16 sep 2009 / 08:13 h.

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El hombre que puso paz en Izquierda Unida cree que abuchear al Rey no es tan grave. Cayo Lara, el coordinador general de la coalición de izquierdas y sucesor de Gaspar Llamazares, es el político que cree en la huelga general como un medio para decirle "a los poderosos" que "por aquí no se llega a ninguna parte". Es el hombre que iba a los mítines electorales de las últimas generales en moto -para denunciar los excesos del PP y el PSOE en sus campañas- y que opina que el PCE "no es ningún lastre".

Ese hombre es el mismo que el pasado lunes visitó el Palacio de La Zarzuela y sin anestesia previa expuso al Rey los planes de IU para derrocar la monarquía e instaurar la III República en España. Después de haber proclamado sin pudor que la Casa Real es "una especie de paraíso fiscal opaco", de haber criticado la "falta de transparencia absoluta" en las cuentas de la monarquía, llegó a la casa del Rey sin corbata y con una bandera republicana en un pin prendido de su solapa. Y en su carpeta -roja y con el logotipo de IU- el lema: "Únete a la izquierda". Junto a él, don Juan Carlos con corbata roja, moreno mallorquín y barba de algunos días. En fin, una foto sin desperdicios.

Cayo Lara es un hombre de paradojas. Porque tan paradójico es que un republicano pose con el Rey en La Zarzuela como que un comunista convencido haya nacido en La Mancha más profunda, en la comunidad a la que IU nunca ha conseguido arrancar un diputado en unas generales y en la que arraiga el bipartidismo más feroz.

Cayo Lara nació en Argamasilla de Alba -"aquel lugar de la Mancha de cuyo nombre" Cervantes no quiso acordarse- en 1952. Y es que sus seguidores le consideran un Quijote de las causas perdidas por su lucha contra la corrupción y por los valores de la izquierda desde una IU diezmada por los últimos procesos electorales.

El coordinador general de IU se define como un hombre de campo. Agricultor de profesión, fue uno de los impulsores del sindicato COAG. Fue alcalde del pueblo en el que nació entre 1987 y 1999 y en 2000 le nombraron coordinador general de IU de Castilla-La Mancha.

Destacó en la región por su lucha en defensa de una ley electoral más democrática y contra la especulación urbanística, en respaldo del alcalde de Seseña frente al constructor Francisco Hernando, conocido como El Pocero. Llegó a la coordinación general de IU cuando muchos pregonaban que la coalición estaba "herida de muerte" por una grave crisis interna y una caída estrepitosa en las urnas.

Y llegó como un hombre de consenso -"me gusta coser, poner bálsamos", dice-, movido por un compromiso político que pesa más que su voluntad. En plena campaña interna reconoció que le temblaban las piernas, "el alma". "En realidad... no quiero ser líder de IU", aseguró en una ocasión. Pero lo es. Se lo pidieron y aceptó. Y ahora está empeñado en recuperar IU como un movimiento político y social, que funcione como un vehículo para los ciudadanos.

El coordinador general de IU es crítico con la derecha, pero no sólo con la derecha: "La política económica del PSOE no es de izquierdas", fue el titular que dejó en su paso por el programa de TVE 'Tengo una pregunta para usted'. Pese a la claridad de sus declaraciones, no descarta entenderse con nadie, si sus fines salen beneficiados. "¿Por qué no?" respondió en una entrevista a la pregunta "¿Con el PP, ni agua, nunca?", y añadió: "Al PP manchego no le gustaba la ley electoral. Su fondo no me importaba. ¿Por qué no acordar elementos coyunturales?".

A diferencia de su antecesor, Cayo Lara no es diputado. Pero ello no le priva de hablar en público sobre cualquier tema que de actualidad. El pasado viernes, en los Desayunos de TVE, se atrevió a sacar en directo un ejemplar de la Constitución para argumentar, con la lectura del Artículo 8, que hay que traer a las tropas españolas de Afganistán porque "allí no pintamos nada".

Este republicano valiente, que se planta en la casa de un monarca para hablarle de la república, llegó a IU como el pacificador, y en ello está, en intentar conducir una refundación que olvide las cuitas internas y las polémicas. Así lo aseguró el día en que fue elegido, con un 55% de los votos de los delegados: "Nos están esperando los pobres, los despedidos de su trabajo, los jóvenes hipotecados, los que ansían la igualdad".

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