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Un río rebosante de felicidad

Tras el aterrizaje, tuvo lugar un multitudinario paseo por el Guadalquivir, desembarco en la Torre del Oro y estallido de júbilo y coronación de la Fuente de Híspalis. Luego, recepción en la Catedral y visita a un Zoido entregado a la causa.

el 15 may 2014 / 23:59 h.

Los jugadores del Sevilla FC en la capital hispalense celebrando el título. / EFE Los jugadores del Sevilla FC en la capital hispalense celebrando el título. / EFE

Perdonen ustedes. ¿Ha pasado algo en la ciudad?», preguntaba ayer, a media tarde, un muy despistado turista inglés, arrastrando las letras y con cara de asombro a dos sevillanos apostados en uno de los kioskos-cafés del Paseo Colón. Unos metros más allá, en los aledaños de la Torre del Oro, comenzaba a desplegarse el operativo policial, el tráfico se tornaba intenso y afluentes de sevillistas serpenteaban entre una calle y otra buscando la vecina Puerta Jerez. Pronto el británico comprendió que, en cosas de fútbol, las pasiones se desatan por igual en uno y otro país. Alrededor de las siete de la tarde de ayer fueron innumerables los sevillistas que se acercaron a los márgenes del río Guadalquivir. Agolpados en los puentes que lo cruzan todos pudieron contemplar, fotografiar, inmortalizar –que no hay nada más propio del siglo XXI que llevarse la estampa a casa– el paseo en barco que dieron los jugadores del equipo de Nervión con el trofeo de campeón de la Liga Europa que lograron el miércoles en Turín en la final disputada ante el Benfica de Lisboa, donde no quedan fados suficientes para templar las penas de los aficionados lusos ante la trepidante victoria protagonizada por el Sevilla.

Los jugadores del Sevilla FC en la capital hispalense celebrando el título. / EFE Foto: EFE

La expedición oficial inició el paseo en un barco desde el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de remo y piragüismo hasta la Torre del Oro y, en su recorrido, multitud de personas con bufandas y banderas del Sevilla vitorearon a sus héroes y entonaron todo tipo de cánticos de animación. Aunque, a fuer de ser sinceros, si hay una afición mediatizada por un himno es la del Sevilla. Y a modo de hit continuo, de cara A y cara B, los versos del Arrebato se repitieron entonados a veces con mayor tino musical, a veces con un soniquete menos afinado pero todavía más arrebatado.

En el barco, además de toda la plantilla de jugadores y técnicos, encabezados por el entrenador, Unai Emery, y los dirigentes, entre ellos su presidente, José Castro, estuvieron también invitados una veintena de niños afectados con el síndrome de Down, quienes vieron cómo iban escoltados por diversos tipo de embarcaciones, entre ellas botes de remo y piragüismo. Una original y solidaria imagen que pocas horas después sirvió como postal ideal para numerosos telediarios nacionales que no dudaron en abrir la nota de la celebración con la plantilla y los pequeños en el río que identifica a la ciudad. Y una frase, no por sencilla y obvia menos necesaria y cargada de sentido y responsabilidad:«Sólo hay una cosa más importante que ganar un título:hacer feliz al sevillismo», eslogan que coronaba la proa de la embarcación.

Los jugadores del Sevilla FC en la capital hispalense celebrando el título. / EFE Los jugadores del Sevilla FC en la capital hispalense celebrando el título. / EFE

Este paseo concluyó a la altura de la Torre del Oro, donde todos desembarcaron con el trofeo para subir a un autobús descapotable decorado para la ocasión con motivos sevillistas y alusiones al éxito conseguido, el tercer título de campeón de la Liga Europa. El corto trayecto que separa el atraque del barco de la Puerta de Jerez estuvo abarrotado para recibir a los suyos en el habitual lugar de celebración de los éxitos sevillistas, donde el autobús con la copa se recreó ante gritos como «Sí, sí, sí nos vamos a Cardiff», en alusión a la capital de Gales donde se disputará el próximo agosto la Supercopa de Europa, en la que tendrán como rival al Real Madrid o al Atlético de Madrid, finalistas este año en la Liga de Campeones. En la fuente situada en el centro de la Puerta de Jerez se subieron los futbolistas y vistieron a la estatua con una camiseta del Sevilla y una bufanda que le rodeaba la cabeza, a la vez que mostraban la copa a los aficionados.

Posteriormente siguió el camino hacia la Catedral de Sevilla, donde se ofreció el título a la patrona de la ciudad, la Virgen de los Reyes, costumbre que caracteriza al equipo cada vez que es merecedor de un nuevo premio. Allí, en una recepción de tono más formal, se fotografiaron con el arzobispo de Sevilla, Monseñor Asenjo. Pocos metros después, en el Ayuntamiento, el alcalde, Juan Ignacio Zoido, acompañado por su hijo, y con la bufanda como atrezzo, se refirió al equipo como «motor de la alegría de mucha gente en estos tiempos difíciles». No ocultó su orgullo de sevillista e invocó en varias ocasiones durante su discurso el espíritu de Antonio Puerta. «Habéis demostrado que los sueños se cumplen (...)Formáis parte de la leyenda del fútbol y de esta ciudad», concluyó.

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