Cultura

Un Segundo de silencio por Lara

Más cantante que cantaor, el artista del Viso del Alcor solo ofreció detalles en una soleares de aire trianero.

el 19 sep 2012 / 23:47 h.

Teatro Lope de Vega. Entre el labio y el beso. Creación: Paco Jarana y Segundo Falcón. Coreografías: La Yerbabuena. Bailes: Úrsula López y Moisés Navarro. Orquesta Orquesta Bética de Sevilla. Entrada: lleno. Sevilla, 19 de septiembre de 2012. 

Segundo Falcón nació el mismo año en que murió el cantante mexicano de boleros Agustín Lara, en 1970. Esta crítica la tendría que haber escrito Romualdo Molina Muñiz, que es un estudioso de las coincidencias astrales en la vida de los grandes personajes de la historia del mundo, y del horóscopo chino, pero le ha tocado a este crítico. Otro marronazo, en esta ocasión sin gallinas, aunque al salir del teatro me miré al espejo del coche y se me había quedado una cara de pavo que a punto estuve de hacer glú, glú. No sabía si los boleros aflamencados del cantaor visueño me habían sumido en una terrible pesadilla o si era verdad que había asistido al tan esperado cambio del cantaor de los Alcores. Tras su paso por peñas y festivales, por los cuadros de los mejores bailaores y las más célebres bailaoras del género, y por la dirección del ahora Centro Andaluz de Flamenco, el mundo esperaba de él un cambio y la Diputación de Sevilla y la Bienal le han ayudado a llevarlo a cabo. Loable esfuerzo, si tenemos en cuenta cómo estamos de jurdó.

Anoche asistimos a la tan esperada metamorfosis de este cantaor, al estreno de su obra Entre el labio y el beso, que está inspirada en las bellas canciones del cantautor mexicano. Ha contado para ello con la inestimable colaboración del guitarrista y compositor de Dos Hermanas Paco Jarana y con la bailaora y coreógrafa Eva Garrido La Yerbabuena. Además de con la del público sevillano, que anoche llenó el Lope de Vega y, además, se puso de pie de manera unánime al término del gran fiasco. Lo siento, pero no encuentro mejor manera de calificar la obra de anoche. El propio Segundo Falcón se encargó de adaptar los boleros de Lara a la métrica de palos como las alegrías, las javeras, la malagueña de Gayarrito, la petenera, la caña, la soleá, los tangos y las bulerías. No niego que eso tenga su mérito, que lo tiene, pero, además de que es algo poco novedoso en el flamenco, Segundo Falcón lo hizo todo calcando mal a Enrique Morente, desde la milonga-vidalita si él lo dice, hasta la canción final. Solo me interesó algo cuando cantó por soleá, cosas del Zurraque trianero sin mucha ligazón pero de cierta originalidad musical. Fue cuando se quedó solo con la buena guitarra del otro padre de la criatura, Paquito Jarana. Pero cuando cantó a piano o con la Orquesta Bética de Sevilla, daban ganas de salir corriendo. No sonó flamenco en toda la noche, aunque hubiera adaptado los boleros más universales del gran Agustín Lara a palos flamencos tradicionales. Todo lo hizo acancionado y abusando del falsete. Y cuando se iba arriba, sonando mal entre los instrumentos de la orquesta. Las coreografías de La Yerbabuena podrían haber remediado algo el desastre, pero tampoco fueron para tirar cohetes al cielo. Úrsula López y Moisés Navarro bailaron sus peteneras, con caña y policaña, y sus tangos. Muy originales ambas coreografías, pero nada más que eso. Naturalmente, y como viene siendo habitual en el festival sevillano, parte del público no paró de jalear al cantaor y al término del espectáculo se pusieron en pie casi todos los asistentes. En la calle había muy malas caras, de aficionados que se hacían una pregunta más que lógica: "¿Por qué para estas cosas hay dinero de sobra y no para otras?", con la de fenómenos del flamenco que se están dando bofetadas por un concierto en la Bienal. Segundo Falcón es un cantaor interesante al que miman en la Bienal de Flamenco. Quiere ser Enrique Morente, pero anoche, aunque lo intentó, dio muestras de que lo tendrá difícil. Solamente hubo un Morente y, por desgracia, se nos fue. Espero que Segundo Falcón sepa reconducir su carrera, reaccionar a tiempo y comenzar a crear una obra discográfica de cantes por derecho, porque no le veo de cantante. Le recomiendo un bolero de Agustín Lara: Solamente una vez.

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