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Un Sevilla para jugar lejos de casa

El equipo de Marcelino puede igualar en su próxima salida el récord histórico del club de partidos sin perder a domicilio.

el 28 nov 2011 / 21:05 h.

Perotti lucha con Lanzaro.

No son uno ni dos sino muchos los aficionados que piensan que el Sevilla actual está más diseñado para jugar a domicilio que en casa. Marcelino quiere un sistema defensivo tremendamente sólido a partir del cual nazca el juego de ataque, basado en el contragolpe. Superado el primer tercio de campeonato, puede decirse que hoy en día el Sevilla se siente mucho más cómodo en su faceta de visitante que en el Sánchez Pizjuán, escenario de sus dos únicas derrotas. Tal es así que en su próxima salida (Levante) podría igualar el récord histórico del club de partidos consecutivos sin perder a domicilio.

En estos momentos, el conjunto nervionense lleva seis jornadas invicto como visitante. Sólo el Sevilla que dirigió Manolo Cardo en la temporada 1982/83 mejora este registro. Aquel plantel de los Buyo, Álvarez, Nimo, Juan Carlos, Francisco, Pintinho, López, Serna, Ruda, Sanjosé, Blanco, Magdaleno, Santi, Montero y otros ilustres llegó a estar siete sin perder a domicilio. Su bagaje (jornada 6ª a 17ª) fue de tres victorias (0-1 en Pamplona, 1-4 en Valladolid y 1-2 en Villamarín) y cuatro empates (0-0 en San Sebastián, 0-0 en el Calderón, 0-0 en Málaga y 2-2 en Santander). Trece puntos con el actual sistema de puntuación.

Gracias al triunfo del pasado domingo en La Romareda, el conjunto que entrena Marcelino ha superado ya la marca que firmó el Sevilla de Luis Cid Carriega en la temporada 1976/77. Éste permaneció hasta cinco jornadas seguidas sin conocer la derrota lejos del Sánchez Pizjuán.

La racha actual, por tanto, es la mejor desde aquel Sevilla que entrenaba Manolo Cardo, aunque la trayectoria como visitante también tiene otras lecturas. Así, el botín de puntos con Marcelino (ocho) es bueno pero no el mejor. El Sevilla de Manolo Jiménez firmó dos rachas de cuatro partidos consecutivos sin perder lejos de casa en la temporada 2008/09: la primera de ellas (jornadas 11ª y 18ª) le reportó 10 puntos tras ganar 0-2 en Getafe, 3-4 en el Bernabéu, 1-3 en La Coruña y empatar en Mallorca (0-0); y la segunda (23ª a 29ª), otros 10 puntos gracias a las victorias ante Espanyol (0-2), Athletic (1-2) y Recreativo (1-2) y un empate en Málaga (0-0).

Con todo, el botín más importante en las seis primeras salidas lo consiguió el Sevilla -también con Jiménez al frente- en la temporada 2009/10, cuando logró cuatro victorias (0-4 en San Mamés, 0-2 ante el Xerez, 1-2 en Tenerife y 0-1 en Gijón) y dos derrotas (2-0 en Valencia y 1-0 en La Coruña). Total: 12 puntos.

RÉCORD DE VISITAS SIN ENCAJAR. Otra lectura de la buena racha a domicilio es que el Sevilla sigue invicto pese a visitar campos difíciles como El Madrigal, Reyno de Navarra, Camp Nou o Vicente Calderón, además del Iberostar Estadio de Mallorca y La Romareda de Zaragoza. Además, tiene el mérito de haber encajado tan sólo dos goles en esas seis salidas, y ambos en Villarreal. Desde entonces, el Sevilla lleva cinco partidos manteniendo la portería a cero. Nunca en la historia del club el equipo había estado tantas jornadas consecutivas sin encajar un solo gol. Le han bastado marcar tres (0,5 de media por partido) para puntuar en todos los campos.

LA IDENTIDAD. ¿Está diseñado el Sevilla actual para jugar como visitante? Lo que es innegable es que el equipo sufre a la hora de crear juego, a la hora de llevar la iniciativa. Entre otras cosas porque ni es su filosofía ni los futbolistas que han tenido que desempeñar esta labor estuvieron especialmente finos en este primer tercio de campeonato. Lejos de casa, el Sevilla siempre ha cedido terreno a sus rivales, algo que le hizo sentirse más cómodo dentro de lo que cabe, dejando a un lado al Barcelona, un rival que te acorrala por mucho que uno se proponga jugar en su propio campo.

El problema es que el equipo de Marcelino está sufriendo lo indecible para desarrollar su estilo de juego. La prueba más reciente se vio en Zaragoza cuando el equipo de Javier Aguirre se adueñó del balón y, sobre todo, del partido. Por suerte, queda mucha temporada, aunque el reto de ir a la Champions exige dar mucho más.

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