Local

Un sevillano crea un modelo que predice los tsunamis

Tsunami es el término japonés utilizado para designar a los maremotos, y tiene su origen etimológico de la unión de tsu (puerto) y nami (ola). Un grupo de científicos ha desarrollado un modelo que permite predecir las consecuencias de uno de los fenómenos naturales más destructivos.

el 15 sep 2009 / 17:01 h.

TAGS:

Tsunami es el término japonés utilizado para designar a los maremotos, y tiene su origen etimológico de la unión de tsu (puerto) y nami (ola). Un grupo de científicos ha desarrollado un modelo que permite predecir las consecuencias de uno de los fenómenos naturales más destructivos.

La gran ola del puerto ha sido objeto de innumerables estudios de investigación. El más reciente de ellos ha sido publicado en la revista Journal of Computational Physics, elaborado por cinco investigadores franceses y españoles, entre ellos Enrique Domingo Fernández Nieto, de la Universidad de Sevilla. Se trata de un modelo matemático que se utiliza para predecir cómo se desarrollan los tsunamis originados por caídas de rocas o sedimentos en masas de agua -aunque los más comunes son los producidos por movimientos tectónicos o erupciones volcánicas.

El estudio tiene su base, según explicó el profesor Fernández Nieto, en el modelo Savage-Hutter, que investigó las avalanchas de roca o arena en aire. Los científicos españoles y franceses han profundizado en él, aplicándolo a "las avalanchas submarinas que producen tsunamis". Es decir, a la caída de rocas o sedimentos que generan grandes olas. El objetivo, según el profesor, era descubrir "cómo responde la capa de agua ante el movimiento de capa de roca".

Para crear las ecuaciones matemáticas, los investigadores se basaron en los datos recogidos en el tsunami de 1998 de Papúa Nueva Guinea, donde una ola de más de 10 metros mató a 6.000 personas. Este fenómeno se originó por del desprendimiento de una capa de sedimentos, portados por un río, en una pendiente submarina cercana a la costa. Esto causó dos olas, una de grandes dimensiones que se desplazó hacia alta mar, y otra, insignificante en principio, pero que fue cobrando gran fuerza a medida que se acercó a Papúa. Cuando alcanzó la zona en la que la altura de la capa de agua es menor -cerca de la costa-, se produjo un "efecto de frenado" que hizo que la marea se hiciera devastadora.

En el modelo se tienen en cuenta muchos factores, que hacen que los maremotos sean más o menos peligrosos. Entre ellos está la naturaleza de los sedimentos, la inclinación de la pendiente por la que caen, la flotabilidad, la porosidad de las rocas, etc. Según Fernández Nieto, "cada tsunami es diferente", son muchos los elementos que intervienen. "Tomando dos capas de sedimentos similares, una puede generar una ola mucho mayor que la otra dependiendo de su naturaleza o de la pendiente por la que cae".

Preguntado por las consecuencias prácticas del modelo, Fernández Nieto respondió que "está recién publicado": "Ahora mismo estamos estudiando en qué lo podemos aplicar". Una de las utilidades más significativas, según el profesor, será la de "detectar zonas del mundo que tienen riesgo de sufrir tsunamis por avalanchas de sedimentos". Las autoridades pertinentes son las que "tendrán que evitar que ocurran las catástrofes, impidiendo que las masas de roca lleguen a los niveles de acumulación ante los que se temen desprendimientos".

  • 1