Un siglo fabricando tricornios

Es la única empresa que se dedica a confeccionar esta seña de identidad de la Benemérita

el 29 jul 2012 / 18:52 h.

Mari Carmen Moya es la heredera de un negocio que cumple un siglo

Tres generaciones fabricando tricornios. Esta frase resume el siglo de historia de Manufacturas Moya, una empresa familiar creada por Francisco Moya Campins, un ex guardia civil mallorquín que fue destinado en Osuna y que se quedó prendado del municipio de Herrera, "un pueblo de campo, sin industrias", el lugar ideal para iniciar una aventura emprendedora, que ya ha cumplido 100 años y que en su especialidad no tiene competencia.

Las cosas han cambiado mucho en este tiempo, pero esta empresa familiar mantiene la forma de trabajar de su fundador, basada en la calidad y en el buen hacer, según afirma con orgullo su nieta, Mari Carmen Moya, que es la que tomó el bastón de mando del negocio hace un cuarto de siglo, al relevar a su padre, Manuel Moya Martín.

Mari Carmen echó los dientes en la fábrica y por eso conoce todos los secretos de cómo fabricar un tricornio, "que tiene un proceso muy laborioso, porque tiene muchos detalles".

El alma mater de Confecciones Moya recuerda que su abuelo además de montar la fábrica de tricornios también abrió una de alpargatas, pero se cerró hace 70 años "porque tenía competencia". Algo que no ha llegado a los tricornios, a pesar de los chinos, que se quisieron meter en el negocio, "pero no lo consiguieron, porque no cumplían los requisitos que exige la Guardia Civil, además de que el producto que ofrecían era de poca calidad".

Esta mujer dice que incluso medió el que fuera ministro del Interior y actual líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien llegó a pedir que no se comprasen los tricornios en China, "alegando que es un emblema de nuestro país". Tal es así, que Confecciones Moya ha llegado a fabricar para el imperio asiático. "Una compañía de ballet chino nos encargó un centenar de tricornios de verano, en color blanco, para un espectáculo".

Pero si Oriente no ha hecho daño a Confecciones Moya, sí le están golpeando, y duro, la crisis y el descenso del número de guardias civiles. Esta empresa actualmente tiene en stock unos 2.000 tricornios, lo que equivale a unos 60.000 euros. "En la mejor época, finales de los 50 y los años 60 y 70, fabricábamos unos 125 tricornios al día, llegando a trabajar hasta 26 personas, sin embargo, ahora sólo somos cuatro, 18 si hay mucha demanda". Esta situación es la que ha obligado a Mari Carmen a diversificar y a dedicarse a vestir de los pies a la cabeza a la Guardia Civil, Policía Local, guardas de campo, guardas de coto y caza y bandas de música, en todas las modalidades.

En este trabajo esta empresa de la Sierra Sur Sevillana también es de las que tiene más prestigio, "incluso un foro de la Guardia Civil nos destaca por la calidad de los trajes que confeccionamos, pero aún así la competencia es feroz, además en este negocio también se da la cultura del pelotazo, abren muchos negocios que luego cierran".

A pesar de esta situación, Mari Carmen aclara que ella tiene clientes en muchos puntos de España y de Andalucía, aunque se queja de que hay ayuntamientos y entidades andaluzas que encargan los uniformes fuera de la comunidad, "tendemos a creer que lo que se hace fuera de Andalucía es mejor, pero no es así". En esta línea asegura que sus trajes son de gran calidad y a un precio asequible, "porque nuestro margen de ganancia es muy estrecho, lo he heredado de mi abuelo que era un gran trabajador, pero no era comerciante".

Pero estos contratiempos no le hacen desistir a Mari Carmen, que piensa seguir al frente de Confecciones Moya hasta que llegue la hora de que le sustituyan sus dos hijos, un chico y una chica, que ahora están estudiando: "Creo que seguirán con el negocio, porque lo quieren y porque mi padre nos contagió el amor a la Guardia Civil".

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