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Economía

Un siglo quitándole el sueño

Cafés Borrás celebró ayer su centenario en el Club Antares de Sevilla

el 07 oct 2009 / 21:42 h.

Lleva cien años quitándole el sueño, pero en el buen sentido. La empresa andaluza Cafés Borrás cumplió en junio su centenario y lo celebró ayer en el Club Antares de Sevilla. El acto se inició con un concurso de innovadores cócteles que surgieron de la mezcla de distintos licores y, claro está, café expreso.

Éste es el futuro de la oscura bebida, diversificar sus recetas para que puedan disfrutarse en cualquier momento y contexto. Así lo afirmó el director general de la empresa, Jaime Borrás, entre cóctel y cóctel. "El café ha pasado de ser algo que tomas para despertarte a una bebida que se disfruta relajadamente".

En este sentido, Borrás está orgulloso de aportar su granito de café a la cultura del día a día. "Los hábitos se van actualizando, vuelven los rituales de aquellos cafés antiguos, los de los escritores, pero de manera diferente".

Su concepto de la taza bien bebida huye de los vasos de papel y de las máquinas automáticas que tan de moda están. "Hoy por hoy, el café se disfruta, no se toma con prisas. En España, para contar penas o alegrías tomamos café. Y en taza", sentencia Jaime Borrás.

De este modo, él apuesta más por variar en las recetas. Tras haber promovido una línea de cafés fríos ideal contra el calor del verano, ahora quiere que encuentre su hueco en las estanterías de los pubs, tanto de día como de noche. Y a modo de ejemplo, este centenario se ha inaugurado a golpe de coctelera.

No obstante, como hizo saber la responsable de Calidad de la empresa familiar, Concha Borrás, "su café encontró la fórmula perfecta hace cien años y no piensa abandonarla".

Según Concha Borrás, son cuatro los elementos de su alquimia. El principal es el grano de Brasil -mayor productor mundial, con un 40% del montante global-, que le aporta su "profundo sabor". A él se suma el fruto de Colombia, que marca a la bebida con sus intensos aromas. El cuerpo que impregna al paladar se lo debe al café de Java, mientras que el grano de Etiopía -origen del cafetal- remata la faena con matices exóticos.

Por supuesto, la mezcla de Borrás exige un grano alto -el denominado Arábica, que surge con un mayor tiempo de sujeción en la planta-, y bien engordado, factores que aseguran un estado óptimo. "Por suerte, una vez que encontramos nuestra fórmula siempre hemos tenido acceso al café de esas regiones", afirma la responsable de Calidad. "Para nosotros es muy importante que aquél que tomaba nuestro café hace 50 años siga apreciando exactamente el mismo sabor en nuestros días".

Fue allá por 1909, en los días de gloria del puerto de Ceuta, cuando nació Cafés Borrás. En ese momento y en ese lugar la empresa supo hacerse con los mejores granos que llegaban de las cuatro esquinas del mundo. Con ellos y un proceso de tostado lento -con tostadoras de tambor rotante- revolucionaron el producto y, poco a poco, fueron absorbiendo a pequeños y medianos cafeteros de la zona para llevar a toda la Península Ibérica el elixir negro en tazas y tazas. Y desde entonces, hasta ahora.

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