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Un síndrome

La dura vuelta" es una idea que nos acompaña y amedrenta en la operación retorno. Pese a que muchos expertos niegan el llamado síndrome post vacacional la mayoría de las personas adultas están dispuestas a aceptar la coartada. El bombardeo en los medios nos facilita la auto justiificación: nos...

el 15 sep 2009 / 10:59 h.

La dura vuelta" es una idea que nos acompaña y amedrenta en la operación retorno. Pese a que muchos expertos niegan el llamado síndrome post vacacional la mayoría de las personas adultas están dispuestas a aceptar la coartada. El bombardeo en los medios nos facilita la auto justiificación: nos resistimos a volver porque nos ponemos malos.

Que retornar produzca tristeza, ansiedad o irritabilidad, dependerá de la relación que cada cual tenga con su empleo y con su vida. Casi cuatro de cada diez españoles dice que es traumático regresar. Pero el porcentaje real sube entre quienes no tienen trabajo, o quienes temen la crisis, o el gasto de la vuelta al cole, o -en el caso de los inmigrantes- quedar definitivamente desubicados por falta de oportunidades. Aunque estos siempre pueden agarrarse a que también tienen diagnosticado su propio síndrome, el de Ulises.

Pero esté afán de disfrazarlo todo de enfermedad no es un signo de modernidad, ni ayuda a las personas. En la mayoría de los casos sólo sirve para desmovilizar ante problemas reales, contra lo que no gusta, o lo que no funciona, o lo que nos preocupa. Porque al fin y al cabo, con la salud no se juega, así que resignación... Curiosamente entre quienes critican la tolerancia familiar por super proteger, justificar y maleducar a los hijos hay muchos que no dudan en "compran", para sí y para los otros adultos, este síndrome escapista. Crean una realidad patológica y, por miedo a vivir, se hacen maestros de la auto exculpación. Para miedo en Nueva Orleans donde, sin tiempo para síndromes, trabajan para evitar lo peor.

Periodista

opinion@correoandalucia.es

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