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Un tabernero muy ejemplar

Fernando Guerrero recibe la Medalla al Mérito en el ámbito laboral de la Junta.

el 31 oct 2011 / 20:29 h.

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Fernando Guerrero, ‘Fernando el del Central’, posa tras la barra de su bar.

Fernando Guerrero, más conocido como Fernando el del Central, ha recibido la Medalla al Mérito en el ámbito laboral que otorga la Junta de Andalucía. Un galardón que reconoce los más de 60 años que este peculiar tabernero lleva al frente de su bar.

Tendría que estar jubilado, pero Fernando sólo está cómodo atareado tras la barra. Es la esencia del bar Central, punto de encuentro de sus numerosos clientes de La Puebla de Cazalla . La cercanía del Ayuntamiento, comercios y bancos, ha hecho que sea anfitrión de personalidades de diferentes escalas sociales, a los que no duda en calificarlos de amigos. Desde maestros a banqueros, pasando por decanos de colegios de abogados y hasta artistas. Nadie se resiste a los encantos de la taberna, situada en el centro, ni a la singular personalidad de su dueño que ha recibido esta medalla al trabajo.

Emocionado, cuenta que un grupo de amigos, "entre ellos Miguel Núñez, el Cachas, Carmen Arjona, Perri, y algunos más, pensaron en este homenaje". Fue entonces cuando Miguel comenzó a revisar el papeleo para conseguir que la Junta reconociera la labor de Fernando. Unos primeros pasos que empezaron con una recogida de firmas. Lo que jamás podrían imaginar, cuenta Núñez, uno de sus incondicionales, es que "recibiríamos tanto apoyo popular". De forma voluntaria, miles de moriscos estamparon su firma a la propuesta de Guerrero hasta lograr el apoyo del consejero. Razones sobraban.

Aunque han pasado muchos años, este camarero recuerda con añoranza sus primeros días de trabajo. Corría el año 1940 y un joven Fernando deja los libros y el campo para empezar de aprendiz en una taberna que luego pasaría a regentar su familia.

Avanzado a su tiempo, en los altillos de su casa ha dado cobijo a la mayoría de movimientos sociales nacidos en el pueblo y, lo más importante, ha sido la semilla de donde nació uno de los festivales con más prestigio nacional: la reunión de Cante Jondo de La Puebla. Los hechos los evoca con nostalgia. Fue él quien calentaba las brasas cuando las ganas se empezaban a enfriar.

Son miles las anécdotas que podría contar pero recuerda con cariño algunos cantes especiales marcando el ritmo, con sus dedos sobre la mesa, entre vasos de cerveza y vino. De hecho, no escatima en cantes por soleá cuando está a gusto entre su clientela.

Eso y mucho más hacen que sea sencillo y peculiar, confiado y generoso. Hasta tal punto que a los proveedores, "les doy el talonario de cheques para que ellos mismos se cobren". Fernando ha sido el refugio de miles de moriscos que pasaban y pasan por su bar para comer una tapa de bacalao frito o tomar uno de los mejores desayunos de la comarca.

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