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Un talento desde la misma cuna

Un sevillano listo para triunfar. Andrés Suárez, el joven natural de Marchena que viajaba en el avión desaparecido el pasado lunes, es conocido por todos sus allegados como un gran estudiante. Fue el número uno de la promoción de 1994 de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Sevilla y posteriormente se especializó en Organización Industrial.

el 16 sep 2009 / 03:43 h.

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Un sevillano listo para triunfar. Andrés Suárez, el joven natural de Marchena que viajaba en el avión desaparecido el pasado lunes, es conocido por todos sus allegados como un gran estudiante. Fue el número uno de la promoción de 1994 de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Sevilla y posteriormente se especializó en Organización Industrial.

Pero su talento se veía al poco de nacer, concretamente cuando sus padres lo matricularon en el colegio de Nuestra Señora del Carmen de los Salesianos de Utrera. Allí le consideran "un alumno brillante", según explica Cristóbal García, que fue su tutor cuando el joven estudiaba EGB.

Aunque nacido en Marchena, pronto su familia decidió mudarse a Utrera, donde sus padres encontraron trabajo en la Oficina de Correos y se compraron un piso en la calle Álvarez Quinteros, residencia que su madre todavía frecuenta. Sin ir más lejos, Andrés y su mujer, una joven venezolana con la que se casó hace poco más de un año, fueron juntos a la última Feria de Consolación de este municipio, según explicaron amigos de la infancia.

Su padre, que también se llamaba Andrés, falleció al poco de jubilarse y su madre, seguidamente, decidió irse a vivir a la barriada sevillana de Bami, donde actualmente vive con una parte de su familia. Por aquel entonces, su hijo ya estaba encarrilando su carrera profesional, con destino a la multinacional Schlumberger, una empresa dedicada a la innovación tecnológica en el negocio de la producción de petróleo y gas. Y de esa empresa no se movió, aunque sus destinos fueran muchos, en especial en América Latina. Colombia, Venezuela -donde conoció a su mujer-, Ecuador, México y finalmente Brasil, donde trabajó los dos últimos años.

Aunque siempre que podía se escapaba a España, según reconocen sus propios familiares, su sueño era regresar a Europa después permanecer más de una década al otro lado del Atlántico. Y su empresa decidió dar a Andrés su merecida recompensa al trabajo realizado en esos años y formalizó su traslado a París. Fue en el proceso de mudanza a tierras francesas cuando se produjo el accidente aéreo.

Mientras, la familia permanece unida a la espera de noticias. Su único hermano, Juan Luis, un arquitecto residente en Cartagena, se desplazó a Sevilla a acompañar tanto a su madre como al resto de familiares, entre los que está Francisco Casero, actual presidente del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica.

La familia sigue recibiendo las muestras de apoyo. Si el pasado lunes fue el Ayuntamiento de Marchena, ayer le fue la propia Junta de Andalucía la que se ha puesto a disposición de los familiares por si puede ayudarles en estos momentos, según explicó el portavoz del Ejecutivo andaluz, Manuel Pérez Yruela.

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