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Un talibán infiltrado mata a dos guardias civiles y un intérprete

El asesino fue abatido tras disparar contra los españoles en un curso de formación de cadetes.

el 25 ago 2010 / 07:14 h.

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Vilalta y Pascual junto a su secuestrador cuando iban a ser canjeados. TV3

Dos guardias civiles y su traductor -español de origen iraní- fueron asesinados ayer por un conductor de la Policía afgana en la ciudad Qala e Naw cuando estaban dando clase a un grupo de agentes de ese país, en lo que el Ministerio del Interior calificó de atentado terrorista premeditado.

Los fallecidos son el capitán José María Galera Córdoba, de 33 años y natural de Albacete; el alférez Abraham Leoncio Bravo Picallo, de la misma edad y nacido en Vimianzo (A Coruña); y el traductor Ataollah Taefik Alili, de 55, que residía en la localidad zaragozana de Cuarte de Huerva.

Su presunto agresor, identificado como Ghulam Sakhi y que según fuentes de la investigación trabajaba como conductor del capitán de la Policía Nacional afgana en Qala e Naw, también resultó muerto cuando otros guardias civiles presentes en el momento del atentado respondieron a sus disparos. Los primeros datos recibidos desde Afganistán -facilitados en rueda de prensa por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba- apuntaban a que el agresor era el chófer del capitán Galera desde que éste llegó a Afganistán hace cinco meses, pero finalmente se comprobó que no es así y que no tenía relación con los españoles. El intérprete de origen iraní y nacionalizado español se había hecho "muy amigo" del conductor afgano que cometió el triple asesinato, según relató una amiga de la familia en Radio Nacional.

Según el relato ofrecido por el titular de Interior, los hechos tuvieron lugar a las 6.20 horas de la mañana en la antigua base de Qala e Naw, en la provincia afgana de Badghis, cuando guardias civiles y militares españoles impartían una clase de formación a 47 miembros de la Policía afgana y Sakhi "abrió fuego con un fusil de asalto".

Al saber de la muerte de Sakhi, unas 2.000 personas se echaron a las calles de la ciudad, aunque sólo unos 200, según las autoridades españolas, llegaron hasta la base. Las autoridades provinciales confirmaron a Efe que los manifestantes rompieron las ventanas de la oficina del gobernador, pero éste aseguró luego que la situación está "bajo control". Estas fuentes precisaron, además, que el motivo del intento de asalto a la base pudo ser la intención de los afganos de recuperar el cadáver del autor de la muerte de los guardias civiles.

reunión de alto nivel. El ministro aseguró desconocer si tras lo sucedido están los talibanes -que en un comunicado se atribuyeron la planificación del ataque y aseguraron que Sakhi estaba en contacto con ellos desde hacía dos meses-, pero no dudó en calificar lo ocurrido como un atentado terrorista premeditado. "Quien disparó sabía perfectamente lo que estaba haciendo", dijo Rubalcaba, que junto a la titular de Defensa, Carme Chacón, se reunió por la tarde para analizar los últimos datos con el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán; el comandante del Mando de Operaciones, teniente general Jaime Domínguez Buj, y mandos de la Guardia Civil.
La conclusión a la que llegaron es que tanto el asesinato de los guardias civiles y del traductor como los incidentes posteriores en el exterior de la base fueron premeditados y organizados por la insurgencia, informaron a Efe fuentes gubernamentales. Rubalcaba solicitará hoy comparecer a petición propia ante la Comisión de Interior del Congre- so para informar sobre el ataque.

Antes de que el ministro diera detalles sobre lo que describió como "un atentado premeditado" de un "terrorista", el gobernador provincial, Dilbar Jan Arman, había precisado a Efe, ante las primeras informaciones que apuntaban a que podría tratarse de un policía, que el agresor era un chófer que mantenía "contactos con los talibanes". "Estaba todo planeado", afirmó Arman.

En un comunicado en pastún colgado en su portal web, el movimiento talibán afgano se atribuyó la responsabilidad de las muertes. "Ghulam Sakhi (el autor de los disparos) tenía contacto con nosotros desde hace dos me-ses, y planeamos el ataque. Han muerto cuatro soldados españoles y ocho afganos", sostuvieron los insurgentes, que acostumbran a exagerar las bajas de las fuerzas internacionales y propias.

Los dos oficiales fallecidos estaban destinados en el Centro de Adiestramientos Especiales de la Unidad de Acción Rural, con base en Logroño, y desde el pasado mes de marzo formaban parte de una misión de la OTAN para el entrenamiento y formación de la Policía afgana. El relevo de ambos estaba previsto para el próximo 22 de septiembre.

El director general de la Policía y de la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, y el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, José Julio Rodríguez, partieron ayer hacia Afganistán para hacerse cargo de la repatriación de los cadáveres, que llegarán previsiblemente mañana a España.

Además, el titular del Juzgado Togado Militar número 12 de Madrid ha abierto diligencias para investigar el atentado y ha pedido a la Audiencia Nacional que designe un forense para que practique las autopsias.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recibirá hoy por la mañana en la base militar de Torrejón de Ardoz los cuerpos de los agentes asesinados. La llegada está prevista a las 12.00 horas. Asimismo los Príncipes de Asturias presidirán hoy el funeral de los agentes.

El triple crimen en Afganistán reabre el debate sobre la presencia de las fuerzas españolas en el país centroasiático. El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran, pidió ayer que se abra "de una vez por todas" el debate para valorar la presencia española en Afganistán. Más allá fue el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, quien reiteró su exigencia de retirada de las tropas españolas desplegadas en Afganistán. Ante esta situación, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, señaló que ahora no caben "debates precipitados" sobre la misión española en Afganistán.


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