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Un 'taller' clandestino de Torreblanca apañaba armas de fogueo para que dispararan fuego real

Detenido el cabecilla y tres cómplices que compraban pistolas de pega

el 08 feb 2011 / 08:34 h.

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El 'manitas' de un taller clandestino de armas situado en Torreblanca ha sido detenido por la Guardia Civil por manipular pistolas de fogueo para que disparasen de verdad, una práctica con la que los delincuentes consiguen armas de fuego real enormemente peligrosas, ya que al no estar fabricadas con este fin son muy propensas a fallar. La operación se ha denominado Dalí porque uno de los detenidos lleva el apellido de un pintor. El responsable del taller ha ingresado en prisión por orden judicial.

La investigación se ha saldado con cuatro detenidos, uno de ellos el que 'arreglaba' las armas, un vecino de Torreblanca de 31 años en cuya casa se encontraron más de una decena de pistolas y revólveres de varios calibres, en distintos momentos del proceso para convertirlas en armas reales, así como piezas de recambio y abundante munición que también facilitaba a sus compradores. Lo hacía por lotes: vendía cada pistola con sus cinco balas correspondientes por 350 euros, por lo que la Guardia Civil le ha imputado los delitos de tenencia ilícita, tráfico y comercialización de armas. Las ganancias eran elevadas, porque adquiría las armas por unos 60 euros.

También han sido detenidos tres compinches, de 21, 28 y 35 años, que adquirían las armas en armerías de forma legal para no levantar sospechas, ya que la adquisición de tantas pistolas por una única persona hubiera llamado la atención. La venta de armas de fogueo es legal y sólo es preciso que el comprador se identifique y aporte sus datos, porque estas armas no disparan y se consideran objetos de coleccionista. Sin embargo, existen modelos que pueden disparar fuego real tan sólo cambiándoles el cañón y adaptándolos a la munición elegida. El detenido también manipulaba la munición de fogueo para hacerla real.

El detenido seleccionó a varias personas procedentes de ámbitos marginales, en situación de necesidad económica, para que adquiriesen las armas en su lugar y llamar menos la atención. Se llegó a identificar a más compradores que le facilitaban armas y que no han podido ser detenidos, por lo que la operación sigue abierta y no se descartan nuevos arrestos si el resto de implicados llegan a ser localizados.

La Guardia Civil sospechó cuando, durante las inspecciones rutinarias que se realizan periódicamente en las armerías, detectó que había aumentado mucho la venta de un determinado modelo de pistola detonadora. El control sobre distintas armerías permitió a los investigadores comprobar que la misma persona iba adquiriendo unidades de este mismo modelo en distintas tiendas y días.

El hombre, identificado como O.G.V., fue identificado y se supo que estaba a punto de realizar una venta. Los agentes empezaron a seguir su vehículo, pero al ver que se metía en un atasco de tráfico la Guardia Civil pidió ayuda a la Policía Local para detenerlo de inmediato, sin esperar a que realizase la transacción, por temor a perderlo por el camino. Llevaba en el coche una bolsa con un arma corta y cinco balas.

En el registro de su casa se localizaron cinco armas cortas detonadoras de calibre 9 milímetros, ya modificadas para que dispararan; otras dos todavía sin modificar, un arma corta con el cañón modificado, dos revólveres, uno manipulado y otro deteriorada, una pistola del calibre 45 y munición de diferentes calibres. También había piezas de recambio y herramientas para transformar las armas de uso común, fáciles de conseguir. Los cuatro detenidos fueron presentados ante el juez, que ordenó el ingreso en prisión del responsable de la trama.

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