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Un tedioso relleno

el 22 abr 2010 / 19:49 h.

El diestro Rubén Pinar en plena faena.

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA
Ganado: Se lidiaron seis toros de Alcurrucén, bien presentados aunque el primero bajó un poco. En global, el encierro fue totalmente manso aunque el primero resultó noble; aplomado el segundo; importante por su embestida humillada el tercero; a menos el cuarto; soso el quinto y bruto el sexto.

Matadores:

Curro Díaz, ovación en ambos.

Matías Tejela, silencio en ambos.

Rubén Pinar, vuelta al ruedo y ovación tras un aviso.

Incidencias: La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde agradable a pesar de la decretada alerta amarilla.

Dicen que la policía no es tonta. Y desde que la crisis plantó sus reales en las economías familiares la parroquia sólo acude al reclamo de la calidad. Ayer se pudo comprobar: con un cartel del peor San Isidro, en pleno Jueves de Farolillos, los ladrillos de la plaza y la pintura de estreno de las remozadas gradas se asomaban por todas partes. Pocos recordaran tan escaso aforo en una fecha que, no hace tanto, se llenaba por sí misma. Veremos que pasa el sábado.

Algo está cambiando en el toreo y puede que para bien. El caso es que la flojera del cartel -como un chino en el zapato- en medio de una semana llena de excelencias, respondió exactamente a lo que se esperaba de él, que era muy poco. Tan sólo para comprobar la evolución de ese diestro capaz que ha mamado el mejor temple manchego. Y es que sólo Rubén Pinar hizo un esfuerzo sincero y cabal, confirmando las virtudes que ya expuso largo y tendido en esta misma plaza el pasado 12 de octubre.Precisamente, en aquella fecha se lidió un encierro de Alcurrucén de alta nota.

Pero los ejemplares lidiados ayer por los hermanos Lozano no se parecieron ni de lejos a los que saltaron al ruedo en el cierre de la temporada 2009. Los más avezados descubrieron en el programa de mano las aristocráticas reatas con nombres de músicos que hace tanto se adornaban con el hierro de Rincón en las tierras tarifeñas de Los Derramaderos.

En el encierro había un Tamborilero, un Guitarro, un Bandurrio y un Pianista que no hicieron honor a lo mejor de su sangre Núñez pero, pese a todo, convendría analizar bien el fondo del encierro para poner a cada torero en su sitio.De mejor a peor actitud: Rubén Pinar pudo cortar la oreja del tercero por su decidida entrega y su solvencia técnica. El animal huía hasta de su sombra, sí, pero lo hacía embistiendo siempre muy humillado. La virtud del albaceteño fue precisamente engancharlo siempre por debajo de la pala del pitón y sujetarlo a la muleta sin dejarlo parar, tapándolo siempre con el engaño.

Sacrificada la estética en función de la eficacia, Pinar se hartó de torear con temple y largo metraje a este manso del que podría haber cortado una meritoria oreja si no llega a estropearlo con el descabello. Él si justificó el honor de verse anunciado en farolillos y volvió a entregarse a tope ante el sexto de la tarde, un toro bruto y muy deslucido al que consiguió meter en la canasta a base de sobarlo, de enseñarle que sólo había muleta hasta obligarlo a embestir en un meritísimo trasteo que da la medida de sus posibilidades. Una vez más, la espada se encargó de empañar en parte la brillantez de su labor. Pero Pinar dejó patente que quiere ser torero y que merece volver a estar anunciado en la plaza de la Maestranza.

Muy poco hay que decir del resto de la terna, que hizo el paseíllo con escasa disposición. Tampoco nos cogió de sorpresa. Curro Díaz no fue capaz de cruzarse ni una sola vez con el primero de la tarde, un toro ideal para las pretensiones artísticas del diestro de Linares. Pero, ojo, había que atacarle, dar ese pasito de más; meterse entre las vías del tren. Díaz no lo llegó a intentar de verdad y vio como el toro se aplomaba contentándose con dos o tres posturillas. En esa tesitura, poco se le podía pedir para resolver la papeleta con otro toro, el cuarto, que brindó sus mejores posibilidades por el pitón izquierdo antes de aplomarse poco a poco.

¿Qué se puede decir de Matías Tejela? Que después de darse unas cuantas vueltas a España apoyado en los andamios de la política taurina sigue desperdiciando los talentos regalados. Por allí anduvo, con toros que pedían la entrega que se le debe suponer a un todavía joven matador. ¿Volverá?  

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