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Un tema difícil

Cada uno tiene su opinión sobre cada tema; valoramos la nuestra y toleramos, al menos, la del otro. En algunas cosas todos pensamos lo mismo, o casi. O casi todo pensamos cosas parecidas. En general son muchos los temas en los que no resulta fácil estar de acuerdo. El problema son esos pocos temas en los que hasta estar en desacuerdo es difícil...

el 16 sep 2009 / 00:34 h.

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Cada uno tiene su opinión sobre cada tema; valoramos la nuestra y toleramos, al menos, la del otro. En algunas cosas todos pensamos lo mismo, o casi. O casi todo pensamos cosas parecidas. En general son muchos los temas en los que no resulta fácil estar de acuerdo. El problema son esos pocos temas en los que hasta estar en desacuerdo es difícil. No se puede estar en desacuerdo literalmente, porque éste es tan grande que hace imposible el intercambio de pareceres y la convivencia de ideas.

Hoy estamos viviendo un fuerte, fortísimo debate en torno a la reforma de la legislación del aborto. No creo que haya ahora mismo otro tema tan difícil en nuestras sociedades. Cada uno tiene su visión, lo que es lógico y natural; lo malo es que cada lectura deslegitima por completo la de los otros. Según lo que pensemos no podemos tolerar, para ser coherentes, las posturas ajenas. Si el aborto es un crimen, no podemos aceptar que haya asesinos -¡y de niños!- sueltos por ahí. Si es un derecho de las mujeres, no podemos permitir que se les niegue.

Entiendo, por ello, lo enconado de las posiciones, aunque no me gusten las formas con que algunos las plantean. Lo grave del asunto facilita la demagogia, el sentimentalismo, el desprecio al contrario. La ciencia no arregla nada porque el dato fundamental no es científico, sino que pertenece a las creencias. Por eso nos resulta tan difícil hablar de ello; por eso buscamos hacerlo con quién ya piensa como nosotros. Todos nos sentimos incómodos con este asunto. En el fondo, porque todos compartimos algo de lo que los demás piensan. Aunque no queramos reconocerlo, aceptamos parte de la visión contraria.

Al final tendremos que buscar un punto de equilibrio, insatisfactorio para todos pero tolerable para la sociedad. Creo que debemos estar de acuerdo en al menos una cosa: que la dificultad del tema nos obliga a tratarlo de una manera especial, con mayor sensibilidad y tolerancia; no necesariamente más abiertos, porque estamos hablando de nuestras creencias, pero sí más comprensivos, más humanos. Un tema desgraciado; un tema difícil; un tema que no podemos dejar sin arreglar.

Catedrático de Derecho del Trabajo

miguelrpr@ono.com

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