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Un testigo ratifica que halló el cadáver del sacerdote desnudo y que no había nada revuelto en el piso

El sacerdote que lo encontró en su vivienda también confirmó que "no había nada revuelto".

el 27 oct 2010 / 11:57 h.

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El cura que halló el cadáver del sacerdote Ernesto Muñoz,  fallecido presuntamente a manos de dos jóvenes de 19 años de edad y  que ejercía de capellán ocasionalmente en la Real Iglesia de San Antonio Abad de la calle Alfonso XII de la capital hispalense, sede  de la Hermandad de El Silencio, ha asegurado este miércoles que  encontró el cuerpo de la víctima desnudo en su propia vivienda,  donde, según su testimonio, "no había nada revuelto".  

De este modo, y según han informado a los periodistas fuentes del  caso, el Juzgado de Instrucción número 2 de Sevilla ha tomado  declaración como testigos en la mañana de este miércoles a tres  personas, entre ellas al cura referido, que fue la primera persona en  hallar el cadáver, y el vicario de la Iglesia de San Antonio Abad,  que, tras ser avisado de lo ocurrido, acudió al domicilio de la  víctima, ubicado en la calle Jesús del Gran Poder.  

El primero en declarar como testigo ante el juez instructor Carlos  Mahón fue el cura, quien ha ratificado su declaración policial, en la  cual señaló que fue en la mañana del día 7 de octubre cuando,  alertado por el hecho de que el fallecido, de 65 años de edad, no  hubiera acudido a la iglesia, se dirigió hacia su domicilio, donde  encontró el cadáver del sacerdote "desnudo, tapado por una sábana y  con las manos situadas en los genitales".

Según ha ratificado en sede judicial, el aspecto de la vivienda  era de "normalidad", y en la misma "no había nada revuelto", a lo que  ha añadido que, una vez encontró el cuerpo, avisó de ello al vicario  de la Iglesia de San Antonio Abad, quien se personó en el domicilio  de la víctima, fallecida presuntamente a manos de dos jóvenes de 19  años de edad que convivían con él desde principios del mes de octubre  y a los que había conocido por Internet.   

TOXICOMANIA DE LOS DOS ACUSADOS

Por su parte, el vicario de la iglesia también ha ratificado ante  el juez instructor lo relatado en sede policial, y, al concluir su  declaración, ha señalado en declaraciones a los periodistas que  conocía "muy poco" al sacerdote Ernesto Muñoz, así como que estuvo en  su domicilio una vez tuvo conocimiento del tremendo suceso y que la  apariencia de la vivienda era de "normalidad".  

Las fuentes han aclarado que, por el momento, los dos imputados,  que se encuentran en prisión por los presuntos delitos de homicidio y  robo, no han solicitado declarar ante el juez instructor --en su  primera comparecencia se negaron a prestar declaración--, mientras  que la defensa ha solicitado que se analice el pelo de los imputados  al objeto de demostrar su toxicomanía.  

Las fuentes del caso consultadas por Europa Press ya relataron  que, en su declaración policial, los imputados manifestaron que,  estando en el domicilio del sacerdote Ernesto Muñoz, éste propuso a  uno de ellos mantener relaciones sexuales, a lo que éste se negó, lo  que llevó al religioso a amenazarlos con echarlos de la vivienda. Por  este motivo, ambos planearon simular que accedían a mantener  relaciones sexuales con él, momento en el que lo asfixiaron con un  cojín hasta darle muerte el 6 de octubre, un día antes de que fuera  encontrado el cadáver.  

En un principio, se creyó que el sacerdote había fallecido por  causas naturales, por lo que se procedió a su incineración. No  obstante, días más tarde un amigo de los detenidos, residente en  Guadalajara, informó a la Policía de que los dos imputados le  contaron que habían asesinado a una persona, tras lo que se inició  una investigación que culminó el pasado jueves con la detención de  los dos presuntos autores del asesinato, a quienes el juez mandó a  prisión por los presuntos delitos de homicidio y robo, pues tras  cometer el crimen se habrían llevado del domicilio un teléfono móvil  y un ordenador.   

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