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Un título más para el Sevilla entre altibajos

El año que acaba será para el Sevilla el año de su quinta Copa, pero también el año de los tres entrenadores, y el de las dudas, y el de los fichajes cuestionados, y el de varias decepciones, y el de varias alegrías. El año que acaba para el Sevilla ha demostrado que hasta en los peores momentos el club tiene recursos para mantenerse en lo más alto.

el 26 dic 2010 / 19:53 h.

El año 2010 ha dejado diferentes y diversas sensaciones en el cuerpo del sevillista. Cuando estos días eche la vista atrás recordará decepciones, algunas dudas y sinsabores, pero ante todo, sobre todas las cosas, recordará aquella noche del 19 de mayo en Barcelona en que su equipo se sobrepuso al lanzado Atlético de Madrid y volvió a levantar la Copa del Rey, su segunda en apenas tres años.

Ese título, redondeado con una trabajada cuarta plaza en la Liga, depararon una histórica campaña 2009/10, a pesar de las muchas críticas recibidas por el equipo, a pesar de su bajón de nivel y a pesar de la destitución de Jiménez. Fue el hito de la felicidad y el éxito de 2010 para el sevillista junto con aquel gol de Rodri en Almería, que metía al equipo ya de Antonio Álvarez en la previa de la Liga de Campeones.

Fueron estos los momentos más felices del Sevilla, pero también los ha habido duros en 2010, que ha dejado claro que la necesaria renovación de la plantilla se está complentando con más somras que luces.

La primera etapa en este capítulo de sinsabores la representa la eliminatoria de octavos de final de la Liga de Campeones ante el CSKA de Moscú. Uno de los objetivos de la entidad para este año era igualar su mejor clasificación en la historia de la máxima competición continental, los cuartos de final. Y parecía que lo tenía en su mano con el 1-1 de la ida en Moscú, el 24 de febrero. Pero una vez más, como ocurriera ante el Fenerbahçe, al equipo de Jiménez le pudo la presión de la alta competición y el CSKA se llevó el triunfo (1-2) y la clasificación de Nervión.

Fue el principio del fin de Jiménez, que apenas semanas antes había certificado de manera agónica y con Palop en plan héroe el pase a la final de la Copa tras eliminatorias épicas ante el Barcelona y el Getafe. 

El bajón del equipo en la Liga, la citada eliminación y un empate ante el colista Xerez acabaron con el de Arahal y dieron paso a Antonio Álvarez tras una esperpéntica negociación frustrada con Luis Aragonés.

Con el de Marchena el equipo no mejoró demasiado en juego, pero sí en resultados y en fortuna. El Sevilla fue campeón de la Copa en mayo y se metió en la previa de la Liga de Campeones.

Esta ronda previa y la Supercopa de España, perdida con una imagen impropia del Sevilla, inauguraron en agosto un nuevo periplo agridulce en el año sevillista. El Sporting de Braga sacó al Sevilla de la Liga de Campeones y dejó preparada la guillotina sobre el cuello de Álvarez, que aguantó tan sólo hasta la quinta jornada de Liga. Llegó Gregorio Manzano en septiembre y tras una buena reacción (nueve victorias de once) ha sumido al equipo en una nueva crisis (seis derrotas seguidas) de la que ahora intenta deshacerse de nuevo. Al menos sigue vivo en Europa y en la Copa, aunque en la Liga haya caído a un mediocre undécimo puesto. 2011 exige definición.

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