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Un todoterreno aparcado en Cartuja

El presidente del PCT Cartuja afronta el próximo veinte cumpleaños del parque satisfecho con lo logrado pero con retos pendientes.

el 21 oct 2012 / 17:24 h.

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De las aulas a la alcaldía, de ésta al Parlamento, de la Cámara autonómica al Gobierno andaluz y de ahí a la entonces Cartuja 93. De vez en cuando la vida... te da sorpresas, pero a este amante de la música de Serrat la vida le ha tratado bien. Enraizado en sus orígenes pero con la mirada puesta en el futuro, Isaías Pérez Saldaña busca Aquellas pequeñas cosas cada día desde el corazón de la Isla de la Cartuja.

El Parque Científico y Tecnológico está a punto de cumplir veinte años y tiene al frente a un hombre con una larga trayectoria política que ha sido testigo y partícipe de la consolidación del recinto heredado de la Expo 92. Una isla de innovación e investigación que, según él mismo defiende, tiene una producción equivalente al 10% del PIB de Sevilla. Y sin una sola industria tradicional. Ocupa 115 hectáreas de las 450 que tenía la Muestra Universal (el parque del Alamillo tiene 90 e Isla Mágica, 50) y hoy en día capea la crisis como mejor puede. Con 350 empresas y centros tecnológicos que generan 15.000 trabajadores y una actividad económica cercana a los 2.000 millones de euros, el rebautizado como PCT Cartuja -ya sin viejas referencias temporales- es el segundo hogar de Isaías Pérez Saldaña desde 2008. Y el camino recorrido hasta llegar ahí no fue corto.
Pese a que lidia todos los días con muchas batas blancas, Pérez Saldaña se siente muy orgulloso de sus orígenes y, sobre todo, de su profesión: maestro, profesor de Secundaria. Eso sí, su vocación no es la educación, sino la política, de ahí su amplia trayectoria socialista. Curiosamente, su sueño por cumplir: ser periodista.

Este hombre, a los que sus conocidos le cuelgan la etiqueta de constante (por no decir seguido o pesado en muchos aspectos del trabajo), nació en Ayamonte (Huelva) en 1949. Maestro especializado en lengua castellana y francés, fue nombrado en 1979 primer teniente de alcalde de su municipio natal, cargo que ostentó hasta 1982, responsabilidad que compatibilizó con la de director del colegio público Padre Jesús.
Según sus propios familiares, es un enamorado de sus cuatro nietos y un "loco" de las nuevas tecnologías, quizás por la influencia de las batas blancas.

Pocas personas pueden presumir de haber ocupado un escaño en el Parlamento de Andalucía durante 18 años. En 1990 fue elegido diputado autonómico por primera vez, encargándose en esa legislatura de la secretaría de la Comisión del V Centenario y de la portavocía del grupo parlamentario socialista en la Comisión de Obras Públicas.
En 1991 fue elegido alcalde de Ayamonte, al igual que ocurriría en 1995 y por eso no es de extrañar que para descansar elija su pueblo. De hecho, se siente orgulloso de haber sido alcalde, lo más difícil y, a la vez, más satisfactorio que asegura realizó en su vida.
Durante la legislatura 1994-1996 fue portavoz de Medio Ambiente e Infraestructura del grupo parlamentario socialista andaluz. Fue reelegido diputado andaluz en 1996, año en el que pasa a formar parte del Gobierno de la Junta de Andalucía como consejero de Asuntos Sociales, cargo en el que se mantuvo hasta 2004, cuando fue nombrado consejero de Agricultura y Pesca. Una etapa junto a Manuel Chaves no exenta de polémica, aunque su gestión, en general, no fue muy criticada.

Entonces aterrizó en Cartuja 93 con el objetivo de hacer crecer al parque, de ahí que no se canse de destacar, por ejemplo, que se ha logrado una financiación de 100 millones de euros para diversos proyectos tecnológicos incubados en las empresas instaladas en el recinto de la Isla, donde se localiza la mayor concentración de batas blancas de Andalucía (más de 170 grupos de investigación, además de un nutrido y puntero número de empresas de telecomunicaciones, informática, biotecnología, agroalimentación, aeroespacio, energía, medio ambiente, tecnologías sanitarias...).

Evidentemente tiene aún por delante muchos retos, como el de mejorar la movilidad y accesibilidad en la Cartuja o lograr la futura ampliación del recinto empresarial, pero nada de eso le será posible si no consigue mejorar sus relaciones con el Ayuntamiento, ante el que juega con desventaja por su color político, el del socialismo (su referente es Felipe González).

Así es Pérez Saldaña, un hombre que dice tener como principal defecto la vehemencia, que cree que faltan empresarios y que los que hay en Andalucía (a la que recomienda mejorar su autoestima) tienen la cualidad de la adaptación y el defecto de la dependencia. Con todo, es un hombre optimista que ve la vida de muchos colores. De ahí su lema: la vida es bella, merece la pena vivirla. Hoy puede ser un gran día, como canta Serrat.

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