Cultura

Un todoterreno del arte y las letras

el 16 feb 2010 / 20:21 h.

Umberto Eco nació hace ya 80 primaveras en el norte de Italia, aunque aún mantiene la vitalidad de un adolescente. Cuando habla, la pasión le arrastra: mueve los brazos, sonríe, bromea... Todo por hacerse entender. Porque no sólo es un estudioso, también quiere transmitir sus conocimientos.

Su currículo prueba una auténtica vocación por todo lo que tenga que ver con la Estética y la Comunicación. No en vano, la primera publicación que escribió, su tesis doctoral, fue El problema estético de Santo Tomás, en 1956.

A pesar de los numerosos ensayos publicados, la mayoría del público le recuerda por ser el autor de El nombre de la rosa, una novela de ficción con la que se atrevió siendo ya uno de los académicos más respetados en los círculos intelectuales de todo el mundo.

En su día anunció que no iba a escribir más ficción, aunque ayer no descartó la posibilidad, ni siquiera quiso entrar en si tenía algún proyecto en mente porque, adujo, no le gusta hablar hasta que algo esté publicado.

Entre los estudiosos, que también alaban la calidad de sus ficciones, la obra más importante de Umberto Eco es la que publicó en el año 1965, Apocalípticos e integrados. Es tan importante en la creación como en la ciencia, un todoterreno.

De hecho, con la de ayer ha sido nombrado Doctor Honoris Causa en 38 ocasiones. Sólo en España, ya había sido distinguido en la Complutense de Madrid (1990) y en la Universidad de Castilla-La Mancha (1997). Al respecto, afirma entre risas que “son gajes del oficio”. También ha sido galardonado con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación (2000) y Humanidades y es Caballero de la Legión de Honor francesa.

Normal que el profesor Vázquez Medel le considere uno de los últimos grandes humanistas. Hace de todo y lo hace bien.

En estos últimos días ha visitado Sevilla por primera vez. En el paseo del que pudo disfrutar el lunes conoció la Catedral y la Biblioteca Colombina, de las que se llevó una grata impresión. El Decano de Comunicación espera que regrese para impartir clases como profesor visitante, pero Umberto Eco no lo tiene tan claro: “Estoy demasiado viejo”, aunque lo cierto es que ayer se mostró muy vital...

  • 1