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Un trámite obligatorio

el 11 feb 2013 / 12:54 h.

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Desgraciadamente para el fútbol español, los partidos que se juegan en Madrid y Barcelona –en el Santiago Bernabéu y en el Camp Nou–, dada su nula capacidad de generar un resultado positivo para los visitantes, se han convertido en trámites de obligado cumplimiento. Suena mal, pero es la auténtica y dura realidad de nuestra dual competición. Desde los operadores televisivos hasta cualquiera de los negocios que se mueven en torno al fútbol parece que sólo interesa aquello que suena a enfrentamientos entre Madrid y Barcelona. Los demás son personajes secundarios.

El Sevilla cumplió el sábado, con más pena que gloria, ese trámite capitalino. Desde luego no era ése su partido. Hoy su liga es otra y sus ilusiones están en la Copa del Rey; en llegar con todas sus fuerzas y su mejor fútbol al partido del viernes ante el Deportivo y tener todos los argumentos posibles a su favor para la noche de la víspera del Día del Andalucía ante el Atlético de Madrid. Pensar en el Real Madrid y, dentro de unos días, en el FC Barcelona para ganar unos puntos pertenece al reino de las utopías y este Sevilla está para el de las realidades. Así que no se extrañen que ese partido de fútbol ramplón y blandengue del Bernabéu se repita en el Camp Nou. El Sevilla, en este corto plazo, sólo debe tener sus miras y sus jugadores a tope centrados en el Deportivo y en la semifinal de Copa contra el Atlético. Lo demás, repito, pertenece al reino de las utopías y el sevillismo no está para pensar en las musarañas.

Los operadores vuelven a castigar al fútbol y por ende al Real Betis. Un lunes a las nueve y media de la noche no es ni día ni hora de fútbol. Vean cómo en horarios de toda la vida se llenan los campos. Sin ir más lejos, el domingo a las 5 de la tarde en el Sevilla-Rayo y, aún más, este domingo a las 12 en el Barça-Getafe. Los niños, que serán los aficionados del futuro, tienen que acostumbrarse a ir al estadio con sus padres y dejar la tele para sus dibujitos animados. Este lunes el castigo es de nuevo para el Betis y su afición. Tendrán que hacer un esfuerzo los aficionados para estar cerca de su equipo que, hoy por hoy, está muy necesitado de su aliento para seguir perseverando en la zona europea de la tabla. Quizás sea pedir demasiado, pero los dirigentes béticos y, no digamos sus técnicos y jugadores, serían los primeros interesados de que sus sostenes, que son los aficionados, tuvieran el mejor de los horarios. Ya saben que el dinero hizo que tuvieran que vender su alma al diablo: el operador que es el que ordena y manda.

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