Economía

Un trampolín empresarial llamado política

No son todos los que están, pero sí es ésta una muestra de quienes dejaron la política -forzados o no- y se adentraron en la empresa privada. El fichaje de David Taguas, ex asesor económico de Zapatero, por la patronal de las constructoras Seopan ha desatado la polémica.

el 15 sep 2009 / 04:04 h.

No son todos los que están, pero sí es ésta una muestra de quienes dejaron la política -forzados o no- y se adentraron en la empresa privada. El fichaje de David Taguas, ex asesor económico de Zapatero, por la patronal de las constructoras Seopan ha desatado la polémica, siendo el de Zaplana otro de los casos más recientes.

Taguas ni es el primero ni mucho menos será el último. De hecho, esta misma semana el diputado del PP y ex ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, ha fichado por la multinacional española Telefónica para ser su delegado en Europa.

Rafael Arias Salgado, ministro de Fomento en el primer Gobierno de José María Aznar, también encontró una loable salida empresarial al ser nombrado presidente no ejecutivo de Carrefour España, cargo que todavía ejerce.

No obstante, entre quienes formaron parte de los gabinetes del popular Aznar es, sin duda, Rodrigo Rato (ministro de Economía) el que mejor parado ha salido en la empresa.

Tras su paso por el Fondo Monetario Internacional (FMI), Rato se incorporó como director general senior del banco de inversión Lizar, al consejo asesor internacional del banco Santander y al consejo asesor de Criteria, la sociedad que aglutina a las participadas de La Caixa. Asimismo, es patrono de la Fundación del Teatro Real de Madrid.

Y el propio José María Aznar fichó para del consejo de administración de News Corporation, grupo de comunicación del magnate Rupert Murdoch, al tiempo que forma parte del consejo asesor del fondo Centaurus Capital, cuya sede radica en Londres.

Hasta mediados de junio pasado, el ex ministro de Exteriores Marcelino Oreja era presidente no ejecutivo de la compañía de construcción y servicios FCC, de la que Esther Koplovitz es su principal accionista, y Anna Birulés, la primera titular de Ciencia y Tecnología, se incorporó a la cúpula de otra firma del ladrillo, la inmobiliaria Renta Corporación.

Quizás es Rodolfo Martín Villa, que desde 1975 ocupó varios ministerios con UCD y después pasaría a las filas del Partido Popular, el político que más alto ha llegado en la empresa privada, toda vez que fue presidente ejecutivo de la primera eléctrica española, Endesa, desde 1997 -por tanto, dirigió la absorción de Sevillana de Electricidad- y 2002, después de que el Gobierno de Aznar pusiera severas condiciones a la fusión con la eléctrica Iberdrola, entonces en las manos de Íñigo de Oriol. Martín Villa, asimismo, ha estado y está vinculado a otros consejos de administración y, de hecho, es presidente honorario del grupo Sogecable.

De Medio Ambiente fue ministro Jaume Matas y también presidente de la comunidad balear. Dejó la política y, meses después, se incorporó como ejecutivo para Estados Unidos de la cadena hotelera Barceló.

Los nueve descritos son los políticos nacionales cuyo desembarco en la empresa privada han sido últimamente los más sonoros, unos sin polémica alguna y sin que la legislación sobre incompatibilidades les afectara, mientras que sobre otros, aun respetando la norma, se ha cernido al menos la duda.

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