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Un triste cambio de ciclo

Por primera vez desde que José María del Nido accedió a la presidencia del club, hay que luchar por lograr cuanto antes la permanencia.

el 13 ene 2013 / 00:07 h.

El cambio de ciclo ha llegado definitivamente al Sevilla. Por primera vez desde que José María del Nido accedió a la presidencia del club, hay que luchar por lograr cuanto antes la permanencia e intentar hacer un buen papel en la Copa del Rey. Ahora mismo, el torneo del KO es la vía más fácil y rápida para entrar en Europa. Atrás quedaron los años de gloria por el Viejo Continente y los seis títulos en las vitrinas. Cada vez quedan más lejos aunque hay quien aún intente vivir de ello e insista en que este equipo puede volver a jugar a ese nivel con cierta continuidad. A día de hoy es imposible después del partido de ayer en Mestalla, se antoja muy complicado.

El club, los jugadores, el cuerpo técnico y también la sufrida afición -la que nunca falla- deben resetear su disco duro, centrarse en los 43 puntos y ser consciente de que los días de vino y rosas ya pasaron. Un equipo que vaga sin alma por los campos de España y que termina la primera vuelta con 22 puntos y una única victoria fuera de casa no puede aspirar a mucho más a no ser que complete una segunda vuelta extraordinaria que rompa todos los récords. Las ilusiones y objetivos al principio de la temporada eran otras pero visto lo visto y fundamentalmente lo que hay, el gas de este plantel no da para más, aunque alguno también siga insistiendo en que la mala suerte tiene buena culpa de la desastrosa temporada del Sevilla.

Y lo que hay es un plantel que, aunque se le presupone bastante calidad en sus botas, están con la cabeza completamente fuera del equipo. Fue la petición que hizo Míchel anoche en la sala de prensa a sus jugadores. Deben tener muy claro dónde están y qué quieren hacer en este club. Tras 20 jornadas aún no se han dado cuenta, o sí lo han hecho pasan completamente.

El equipo es el que hay. Seguramente Míchel hubiera querido otras cosas, pero finalmente aceptó la renovación. Tampoco le han entregado el mejor ambiente en el estadio, pero él tampoco está aportando soluciones a este grave problema del que también es culpable.

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