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Un triunfo con las sensaciones de un discreto aspirante

El Deportivo de Miguel Ángel Lotina es el rival talismán de un Sevilla que alzó el sexto Ramón de Carranza de su historia. Un solitario gol del francés Julien Escudé fue decisivo en un encuentro en el que el once de Manolo Jiménez firmó un papel discreto en los primeros compases y notable en las postrimerías.

el 16 sep 2009 / 07:15 h.

El Deportivo de Miguel Ángel Lotina es el rival talismán de un Sevilla que alzó el sexto Ramón de Carranza de su historia. Un solitario gol del francés Julien Escudé fue decisivo en un encuentro en el que el once de Manolo Jiménez firmó un papel discreto en los primeros compases y notable en las postrimerías.

Con el guión de la semifinal ante el Valencia, el Sevilla alzó el sexto Carranza de su historia. Doblegó al Deportivo de Lotina y calcó la imagen que ofreció en su anterior comparecencia. La carencia de un catalizador nato en la medular es evidente y el conjunto de Nervión busca alternativas para fabricar peligro. Con Kanouté aún en fase de engranaje, el protagonismo fue para un transferible. El portugués Duda botó el saque de esquina decisivo. De sus botas nació el 1-0.

Manolo Jiménez, fiel a su libro de estilo, desplegó un 4-4-1-1. Sólo José Carlos repitió del once que el arahalense dispuso en la primera semifinal ante el Valencia. Y el interior zurdo respondió con creces a la confianza del técnico andaluz. El Sevilla, anárquico en la medular por un doble pivote integrado por Romaric y Fazio, trató de asumir el control del encuentro y asedió la meta de Aranzubía con la velocidad de sus bandas. Acosta, enérgico, reclamó el papel protagonista y el dinámico Alfaro no se entregó a la telaraña defensiva tejida por Miguel Ángel Lotina.

El de La Palma del Condado, que continuamente permutó su posición con José Carlos, asistió a Koné en la primera ocasión clara de los nervionenses. El punta de Costa de Marfil lanzó alto. El Deportivo, mientras, buscaba huir de su línea defensiva, aunque la lentitud de su zona de elaboración retrasó su aviso. Lafita, sin fe, se unió al ataque en un disparo desde la frontal que atrapó Javi Varas. El meta de Pino Montano firmó una actuación notable.

Con las líneas anticipadas, Jiménez ordenó mostrar el rostro amable. Adriano se asociaba con José Carlos y Sergio Sánchez, que será titular, no renunciaba a ser un atacante más en las transiciones. En pleno control blanquirrojo, el propio Adriano lanzó un veloz contragolpe, se zafó de su par y, en el vértice del área, examinó a Aranzubía. El meta del Dépor, seguro, escupió el esférico. Su rechace fue propiedad de Alfaro, cuyo disparo fue interceptado con la mano por el colombiano Angulo.

Turienzo Álvarez, cerca, viró su mirada hacia la nada. Hilvanaba sus minutos más brillantes el once de Nervión cuando José Carlos se despidió del primer acto merced a un lanzamiento lejano que debió atrapar a ras de suelo Aranzubía. Con el escarceo del canterano expiró el capítulo inicial, de claro e intermitente dominio del Sevilla.

Tras el asueto, Jiménez decidió sacrificar el concepto defensivo en detrimento del ofensivo. El arahalense suplió a Koné, que presionó con insistencia, por Perotti, que firmó continuos latigazos y se asoció con naturalidad con Kanouté. El técnico del Sevilla no traiciona su manual. Dispuso un 4-4-2 con variantes durante cuatro minutos. Después retiró a José Carlos y optó por el 4-4-1-1.

Lotina buscó más ambición. El de Meñaca entregó la labor de elaborar a Valerón y el canario, pura elegancia, asumió el control y por momentos anuló al Sevilla. De sus botas nacieron las ocasiones más peligrosas del cuadro blanquiazul. En la más clara, el de Arguineguín envió un pase de tiralíneas a Mista, que no supo definir ante Javi Varas. Replicó Kanouté, una pesadilla para Lopo y Aythami. Y en pleno asedio sevillista se gestó el definitivo 1-0.

Duda, declarado transferible, botó una falta que Kanouté envió a la meta gallega. Aranzubía, ágil, envió a córner. Y sin tiempo para respirar, el portugués cosió el esférico a su bota, programó su telescopio y centró al corazón del área, donde Escudé, de cabeza, logró el 1-0. Campeón sin brillo.

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