Local

Un turismo de calidad

La llegada de las vacaciones ofrece la oportunidad de viajar, conocer otras ciudades y regiones y hacer comparaciones con el lugar de nuestra residencia habitual. Incluso nos permite comprobar y valorar los éxitos y fracasos de los responsables políticos y el grado de cumplimiento de sus proyectos y promesas.

el 15 sep 2009 / 09:16 h.

La llegada de las vacaciones ofrece la oportunidad de viajar, conocer otras ciudades y regiones y hacer comparaciones con el lugar de nuestra residencia habitual. Incluso nos permite comprobar y valorar los éxitos y fracasos de los responsables políticos y el grado de cumplimiento de sus proyectos y promesas. Precisamente, por razones de trabajo y ocio, he visitado en los últimos días varios lugares de Andalucía y la experiencia no invita al optimismo ni a la complacencia.

No visitaba Torremolinos desde los tiempos heroicos de la "preautonomía", época en la que su Palacio de Congresos era sede obligada, por única, de reuniones políticas de muy diversa naturaleza: desde congresos de los partidos políticos hasta reuniones institucionales. Ahora, al volver, he comprobado mejoras incuestionables, como la red de carreteras y autovías que permiten un rápido acceso y una fácil movilidad, pero las infraestructuras hoteleras, en general, permanecen ancladas en los años setenta, obsoletas y rayanas en el mal gusto y la cutrez. En esta época vacacional es admisible la masificación, la dificultad de movimientos, la espera obligada en los distintos servicios etc., pero encontrarte con unas instalaciones que debieron ser modernas y admirables hace treinta y cinco años, y que no han sido remozadas ni renovadas, no es una invitación a repetir la experiencia y a atraer nuevos clientes.

Aunque por motivos distintos, otro tanto puede decirse de la costa de Huelva. Alertados por los desmanes y errores cometidos en los años 60-70, el desarrollo urbanístico posterior ha estado más controlado, con alguna notable excepción; y sobre todo, la edificación ha seguido unas pautas de adaptación al entorno y de su conservación, sin que por ello se haya evitado la construcción excesiva y desmesurada, consecuencia inevitable del "urbanismo salvaje" practicado en los últimos tiempos. Las vías de comunicación merecieron la atención de la Administración autonómica, aunque con cierta demora, por lo que la situación actual exige nuevas e inaplazables obras. Pero las mayores carencias del sector turístico onubense son la baja calidad de sus servicios y la falta de profesionalidad y formación de quienes lo prestan, salvo alguna honrosa excepción. Si a todo ello se une una dejación, incluso una renuncia, al ejercicio de poderes y facultades que corresponden a los Ayuntamientos en materias como seguridad vial urbana, calidad acústica etc., la situación no es la más apropiada para atraer un turismo de calidad.

Por ello, es esta una materia, en que están implicadas las distintas Administraciones y que exige una coordinación entre ellas. Es unánime el reconocimiento de la importancia que el turismo tiene en la economía andaluza, en el incremento de su riqueza y en la creación de empleo. Conocedora de la situación, la Consejería competente está empeñada en un proyecto dirigido a incrementar la calidad de los servicios ofertados, sustituir las viejas infraestructuras, y atraer así un turismo de calidad y alto nivel económico. En la ejecución de esta política, es imprescindible la cooperación de los empresarios del sector y, por supuesto, la colaboración necesaria del Estado y de los Ayuntamientos que deben convertirse en celosos controladores de aquellas circunstancias que hacen la vida ciudadana más agradable y placentera.

Antonio Ojeda Escobar es notario

  • 1