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Un vecino de La Rinconada colabora en la Marcha Mundial por la Paz

Un vecino  de La Rinconada ayuda en la Marcha por la Paz que arranca en Nueva Zelanda y que visitará 90 países. 

el 01 oct 2009 / 18:53 h.

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Luis Silva, poco antes de coger un avión rumbo a Nueva Zelanda

Una bandera blanca se extiende desde La Rinconada y llega hasta la otra punta del mundo. El rinconero Luis Silva es un cooperante que siempre está inmerso en nuevos retos por los que "la vida tiene sentido". El último es formar parte de la I Marcha Mundial por la Paz que arranca hoy en Nueva Zelanda.

Luis Silva, un enfermero de Urgencias, lleva desde que tenía 17 años ayudando a los que más lo necesitan. Su espíritu solidario le ha llevado a cooperar en Camerún, Senegal, Colombia, Brasil, Marruecos y, por supuesto, en su propia tierra. Ese mismo deseo de actuar lo ha animado a ser el director sanitario de la Primera Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia.

El recorrido comienza en Nueva Zelanda hoy, aniversario del nacimiento de Gandhi y declarado por Naciones Unidas Día Internacional de la No Violencia, y finalizará 90 días después en los Andes. Tres largos meses de viaje en los que pasará por 90 países de todos los continentes con un fin claro: "aumentar la conciencia social de un mundo en paz", según manifestó momentos antes de partir a su destino en las antípodas.

La marcha está abierta a todos los que quieran participar. Hasta el momento, 19 premios Nobel se unirán a ella al paso por sus ciudades. Además, en cada rincón por el que tiene programado pasar se celebrarán foros, encuentros, festivales y conferencias.

La iniciativa está financiada de forma autónoma y carece de patrocinios generales "para evitar así una intromisión en el funcionamiento de la misma", según añade Silva, que también indica que "quien desee formar parte de ella será por sus propios medios" y por la ayuda que de forma anónima hagan llegar a través de la página web de este evento.

Para Luis, la participación en este proyecto solidario le supone tres meses sin sueldo ni empleo. Para poder seguir pagando la hipoteca y el largo viaje que emprende ha tenido que pedir un préstamo al banco. A pesar de ello, cuenta con el apoyo de los suyos, porque saben que siempre fue "un humanista".

Si se le pregunta el porqué de su implicación, no duda ni un solo segundo: "Lo hago por una cuestión muy personal, como una necesidad de dar sentido a la vida, respuestas a cosas que no funcionan, y también porque no me conformo con el mundo que se está construyendo", dice.A los incrédulos, a aquellos que piensen que no es posible y que no servirá de nada tanto esfuerzo, Luis les lanza un mensaje clarificador, ya que considera que "la historia no se para en ningún momento", y prueba de ello es que "lo que se hace hoy es porque en un momento dado hubo un Gandhi y un Luther King que cambiaron las cosas".

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