domingo, 18 noviembre 2018
11:06
, última actualización
Local

Un verano para ganar dos años de vida

302 pequeños afectados por el desastre de Chernóbyl pasan sus vacaciones en Sevilla. 

el 05 jul 2012 / 19:11 h.

TAGS:

Los niños bielorrusos pasaron ayer una revisión en la clínica Santa Isabel.

Darya está viviendo su último verano en Sevilla. Tiene 17 años y el próximo no podrá dejar su Rusia natal para enrolarse en el programa de saneamiento de niños bielorrusos Vacaciones en Paz que inauguró la hermandad del Cachorro en 2001 y que actualmente apoyan 18 cofradías de la capital. Esta pequeña de ojos azules se desvive por "un plato de chocos a la plancha con patatas fritas" y canta la salve rociera cuando va camino de Matalascañas. Su padre de acogida, el bueno de Rafael Buzón -hermano mayor de Monte-Sión para más señas- es testigo de lo que suponen estos 42 días de alimentación sana y diversión a raudales. "A la misma criatura le vas viendo el cambio que da. Viene aquí y es otra", explica Buzón.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que gracias a esta iniciativa se consigue alargar la vida de los pequeños "en año y medio o dos". Por lo que toda la atención es poca para los 302 niños bielorrusos que hasta el 2 de agosto disfrutan de Sevilla capital gracias a la Confederación de Hermandades San Cirilo . Ayer y hoy desfilan por la Clínica de Santa Isabel. Pese a que todos presentan un buen estado, pues de lo contrario no saldrían del país, los menores son sometidos a una revisión pediátrica con especial hincapié en asuntos oftalmológicos y dermatológicos ante la radioactividad que aún almacena la zona después del desastre nuclear de Chernóbyl.

Francis Bernal, secretario de la Confederación San Cirilo, destaca la importancia de la alimentación durante estas vacaciones: "A los viajes siempre llevamos mucha cantidad de fruta. Allí es muy cara y no es tan fresca. La fruta les sirve para purificar sus cuerpos". Aunque en este menú solidario también tienen su sitio otros bocados autóctonos, como bien sabe Karina, que en su primera visita a Sevilla saborea "hasta dos tazones de gazpacho", según apunta su madre de acogida, Marga Luque. Esta pequeña de ocho años ha aprovechado bien las primeras semanas, pues "ya sabe contar hasta 20 y charla mucho con su hermana de acogida, Elvira". Eso sí, no perdona un baño en la piscina o el mar y sueña con ir a Isla Mágica el día 26, el destino preferido de esta cofradía del Este.

  • 1