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Un verano sin rastro de sequía en el área metropolitana de Sevilla

Los embalses de La Minilla y El Gergal que abastecen la Gran Sevilla están llenos.

el 29 jun 2010 / 18:06 h.

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El embalse de El Gergal, en Guillena, está prácticamente lleno.

Es para presumir. Eso debieron de pensar en la empresa metropolitana de aguas de Sevilla, Emasesa, cuando organizaron ayer un recorrido por los embalses de La Minilla y El Gergal y la estación hidroeléctrica del primero. El trabajo a lo largo de todo el invierno, especialmente en los tres meses continuos de lluvia, ha sido arduo. "De los años que llevo aquí es el que más tiempo han estado soltando agua los embalses", reconoce Rafael González Quesada, jefe de Agua Potable de Emasesa. Pero ahora muestran un estado impresionante.

La Minilla, que desde hace más de medio siglo abastece a la capital hispalense y su entorno, es el único de las cuatro embalses que surten la red de Emasesa que no está completamente lleno: "Está al 80%, con 47-48 hectómetros cúbicos en prevención de las futuras avenidas por la lluvia", explica. Y es que los cuatro funcionan como un "depósito en cascada", esto es, que el agua que suelta el Aracena la recoge el Zufre, de éste llega a La Minilla y de aquí a El Gergal. Este último, además, recoge el agua que le llega del embalse del Cala (Huelva).


En total, los cuatro embalses de Emasesa en el Rivera de Huelva -también surten a Aljarafesa desde la empresa metropolitana de aguas- tienen actualmente 379 hectómetros cúbicos de una capacidad total de 395. Si se suma el agua embalsada en el Cala y en Melonares alcanzará los 638,7 hectómetros cúbicos. Esto va a suponer que si ahora se almacena un máximo de agua para tres años se alcance una capacidad que llegue a cuatro o cinco, para pasar sin apuros un posible ciclo de sequía. "Estamos en la Sierra de Aracena, por tanto el agua que llega a los embalses es de alta calidad, sin vertidos de poblaciones grandes, sólo la habitual que arrastra la lluvia", apostilla el experto. Y para aprovechar la que tiene más calidad, en cada momento los técnicos deciden qué compuerta se abre para que fluya el agua, a mayor o menor profundidad dependiendo de la época del año. De eso se encarga la torre de toma.

Desde aquí se encauza hasta la estación hidroeléctrica del embalse. También las hay, y con el doble de potencia generada, en Aracena y Zufre. La potencia es producida por la velocidad que trae el agua tras el desnivel que recorre con un salto máximo de 50 metros. Pero si el caudal no es suficiente se abre la válvula y se vierte directamente al canal para el abastecimiento.

Paso restringido. Los barbos y carpas se acercan hasta la presa, pero en La Minilla está prohibido pescar, también el baño, por su peligrosidad, si bien se puede visitar todos los fines de semana del año y los días festivos. Pero no en El Gergal, aunque los pescadores deben tener un permiso de Emasesa para acercarse a sus orillas.

El más pequeño de los cuatro pantanos gestionados por Emasesa -el único propiamente suyo- se puso en servicio en 1979 "para aprovechar el agua que suelta el embalse del Cala, de ahí que se hiciera aguas abajo de la confluencia entre el Cala y el Rivera de Huelva".

El jefe de Agua Potable destaca su "importancia clave para garantizar el abastecimiento de Sevilla", tanta como tiene La Minilla pero es el primero en el abastecimiento. "El criterio es la protección del recurso, se usa primero el agua de El Gergal y protegemos los superiores porque aquí llega de todos los anteriores", puntualiza el técnico. Eso a pesar de que el suministro desde El Gergal es "bastante" más caro: "Está más abajo que la planta de tratamiento por lo que hay que impulsarlo por bombeo a diferencia de La Minilla, pero el criterio no es el económico sino la protección de un recurso en un área metropolitana donde la sequía siempre ha estado presente". Este año desde luego no.

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