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"Un verdadero empresario comete siete errores. Por ahora llevo cuatro"

El gerente de las empresas Drac (servicios de limpieza), Inversur (intermediaria de suelos industriales) y Élite (organización de eventos) relata su experiencia como joven emprendedor, habla abiertamente de sus fallos y aciertos y afronta la crisis con optimismo

el 03 oct 2009 / 17:56 h.

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Pedro Navarro, en las oficinas que la empresa de servicios de limpieza Drac tiene en San Juan de Aznalfarache, Sevilla.
-Drac se dedica a los servicios de limpieza, Élite, a la organización de eventos, e Inversur, a la intermediación de suelos terciarios o industriales. Toda una amalgama de negocios sin conexión aparente entre ellos...

-Sí. Drac es la primera que fundé, con 24 años, la que me permitió adentrarme en otros negocios y la que todavía hoy me da de comer. Mientras estudiaba en Francia, me di cuenta de que las empresas de servicios de limpieza estaban chapadas a la antigua y con gerentes sin formación, así que constaté su potencial. Siempre he creído en el asociacionismo, y de los contactos surgidos en las asociaciones gesté Élite para organizar eventos, sobre todo empresariales. Y de los contactos también surgían operaciones para suelo terciario y naves, primero fue a pequeña escala, hasta que me decidí a crear Inversur.

-Para el joven emprendedor, ¿cómo fueron los inicios? ¿Tenía antecedentes empresariales?

-No. Los comienzos fueron muy duros y, de hecho, estuve un año entero sin cobrar, saliendo hacia adelante con ahorros y gracias a la infraestructura inicial prestada por mi familia política, que sí es de empresarios, la mía es más bien de comerciantes, y de ella aprendí a vender. Comencé de cero, haciéndome la cartera de clientes uno a uno, y aquí estoy con tres empresas, aunque he tenido más, pero quebraron porque o iban mal o había demasiadas desavenencias entre los distintos socios.

-¿Qué falló?

-Hubo una mala gestión.

-¿Mea culpa?

-Sí. Yo era muy joven. Drac comenzó a ir bien al segundo año de montarla y creía que crear empresas era muy fácil. Así, me metí en una de distribución de software y equipos informáticos y marchaba bien, pero cogimos proyectos que, por su envergadura, se nos fueron de las manos. Al tercer año cayó. Después, un bar de copas, y duró dos años. Y así otras empresas en las que me equivoqué. Pero de los errores he aprendido mucho, me han hecho evolucionar y crecer.

-Y cuando ha cerrado una empresa, ¿cómo se ha sentido?

-Bastante mal. Cuando ahora pierdo un cliente, por pequeño que éste sea, se me hace un nudo en el estómago y trato de averiguar el por qué. Dicen en EEUU que un empresario no llega a ser un verdadero empresario si no comete siete errores. Yo llevo cuatro.

-Volviendo a los aciertos. ¿La crisis económica afecta?

-Sí. En Inversur, muchísimo, en Élite también, aunque no tanto, y Drac la hemos reestructurado recortando gastos y horas de trabajo sin tener que despedir.

-En el caso de Drac, la niña bonita, ¿quiénes son sus clientes?

-Nos centramos principalmente en la provincia de Sevilla y, en especial, en el Aljarafe, aunque también hemos trabajado en otras provincias. De aquí a cinco años me gustaría que fuera una compañía con dimensión nacional, si bien es cierto que lo preveía para antes y con la crisis este proyecto se me vino abajo. Nuestros clientes son las empresas y las comunidades de vecinos, sobre todo éstas últimas, que son los mejores clientes y los más fieles, buscan precio y calidad en el servicio y a ellas no llegan las grandes empresas de limpieza. Es un cliente pesado, pero si se siente atendido en cuanto tiene un problema, te da volumen de trabajo y te expande por su zona. El boca a boca funciona.

-¿Y son morosas?

-Algunas, pero son las menos, las que nos preocupan son las empresas. Tras una comunidad de vecinos hay precisamente eso, vecinos, personas. En cambio, una empresa está hoy abierta y mañana, cerrada, es el peor de los morosos, el que te puede ahogar.

-Drac es también una empresa. ¿Es morosa?

-Intentamos que no lo sea. Nos hemos retrasado algunas veces en los pagos, aunque los proveedores fueron comprensivos, nos dieron facilidades y no hemos dejado de pagar a nadie.

-Sigamos con la crisis económica. ¿Usted qué opina sobre los planes de las administraciones para combatirla?

-Creo que no se han aprobado medidas anticrisis a nivel empresarial, aunque sí para el ciudadano de a pie. La subida de impuestos es lógica porque se ha gastado el dinero y de algún lado habrá que sacarlo. Las empresas no necesitamos subvenciones, sino infraestructuras, facilidades para la contratación, y no me estoy refiriendo al despido libre, sino claves especiales con las que empresas y empleados puedan negociar. Y no se está haciendo nada. En el caso de los autónomos, llevamos décadas reivindicando derechos, y algunos se están consiguiendo, pero muy lentamente.

-Son tiempos de crisis, pero ¿qué proyectos le rondan?

-Desarrollar para la Asociación de Jóvenes Empresarios de Sevilla un refugio de empresas, para que las que lo están pasando mal tengan un centro donde reciban asesoramiento de expertos para que vean dónde han fallado.

-¿Qué es la Joven Cámara Internacional, que usted ha impulsado en Sevilla?

-Es una fundación destinada a la formación de líderes y empresarios y enfocada claramente hacia la responsabilidad social corporativa y la mejora cívica. Tiene una financiación exclusivamente privada, sin adscripción política o religiosa. Está presente en 120 países y aquí en España la más importante es la de Barcelona, con 600 socios. Nosotros hemos empezado en Sevilla con 20, yo presido la Cámara y he sido propuesto para la presidencia nacional. Es un proyecto que me tiene fascinado.

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