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Un veterano en crisis

A este alicantino le ha tocado sufrir, al frente del Ministerio de Economía, la tan anunciada crisis, y aunque en un principio quiso obviar la evidencia, ahora inventa salidas a la actual situación económica.

el 25 sep 2009 / 09:27 h.

Pedro Solbes
En España hay tres millones de parados. En los últimos meses ha vivido, al frente del Ministerio de Economía, históricas subidas del IPC y del Euríbor -aunque ahora están dando un gran respiro- y las empresas han anunciado expedientes de regulación de empleo, justificados o no, por valor de miles de puestos de trabajo... y desde la oposición le critican porque está cansado.

Pedro Solbes es ministro de Economía y Hacienda y vicepresidente segundo del Gobierno de Zapatero. Este alicantino de Pinoso lleva 40 años al servicio de la Administración pública y formó parte también del Ejecutivo de Felipe González como ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación primero y como titular de Economía después. Entre otras cosas, negoció la adhesión de España a la Comunidad Europea y preparó la economía del país para incorporar el euro. Pero además de todo eso, Pedro Solbes tiene 66 años, una esposa - Pilar Castro- y tres hijos. Probablemente por eso dijo, hace unas semanas, que "a ciertas edades hay que plantearse qué otras cosas hay que hacer en la vida". Así adelantó que ésta será su última legislatura en el Gobierno y con su anuncio alimentó los rumores de crisis en el Ejecutivo.

Pero para crisis la que le ha tocado vivir a Solbes al frente del ministerio desde finales de la pasada legislatura. Durante unos meses intentó huir por callejones semánticos -"frenazo económico", "desaceleración acelerada"...-pero finalmente se rindió a la evidencia y se puso a ello. Y en ello está, en inventar salidas a la actual situación económica.

La crisis a la que se enfrenta está manchando un currículum hasta ahora casi impecable. Quienes le conocen aseguran que es un luchador incansable por el equilibrio presupuestario y las cuentas saneadas. Sin embargo, la crisis económica que atraviesa el país amenaza con ensuciar su trayectoria. Solbes se enfrenta ahora a unas cifras de desempleo históricas y ha llevado al Congreso unos Presupuestos que él mismo ha calificado de "desfasados".

Él se define como "un hombre corriente absolutamente en todo", aunque su currículum no lo es tanto. Es doctor en Ciencias Políticas, licenciado en Derecho y diplomado en Economía Europea. Y no sólo entiende de números: Habla inglés, francés, alemán y catalán.

Agotado o no, Solbes no suele perder los nervios. "El hombre tranquilo", le llaman. Y es que tampoco es éste el primer toro que lidia
-aunque sí el más bravo-. Le tocó también la crisis de los 90, que hasta hace pocos meses ha considerado "mucho más profunda" que la actual. Su peor trago en la política vino en 2003, cuando, siendo comisario europeo de Asuntos Económicos, se le relacionó con un escándalo de corrupción destapado en la oficina europea de estadística, Eurostat.

Ya en la era Zapatero, la OPA a Endesa y las discrepancias sobre ella en el seno del ministerio le pusieron las cosas difíciles. En ocasiones como ésas le ha salvado su experiencia. Es irónico, audaz y en la última campaña electoral demostró en sus discursos un profundo conocimiento de los bienes y los males de la economía española.

Pese a su edad, fue la revelación de la campaña al imponerse al popular Manuel Pizarro en el primer debate televisado entre los responsables económicos de dos partidos. Y todo ello, con un solo ojo -tenía conjuntivitis- y a pesar de su dicción -su tono de voz es tan bajo que a veces resulta difícil entenderle-. Su victoria fue tan obvia que fue recibido con aplausos en el Consejo de Ministros celebrado al día siguiente del debate. El ministro de Economía es también un hombre crítico, como así lo demuestran sus discrepancias, a veces manifiestas y otras veladas, con el Gobierno de Zapatero. Ejemplos de ello fueron la deducción de los 400 euros en el IRPF, a la que puso alguna que otra pega, o las contradicciones entre sus vaticinios y los del presidente sobre la evolución de la crisis en 2009.

Pedro Solbes no tiene carné del PSOE, algo que ha sido a ratos interpretado como un desaire al partido pero también como un signo de independencia. En cualquiera de los casos, lo cierto es que cuando Zapatero le ofreció el cargo ya era sexagenario y que su vuelta a la primera línea política le supuso una importante pérdida salarial. Y aun así aceptó. Sus objetivos eran asegurar la recuperación económica española y garantizar el avance en la senda del superávit presupuestario. Lejos quedan.

Ahora el veterano está en crisis. Ésta es su crisis. Porque en los corrillos del Congreso se comenta que se irá, pero sólo cuando haya pasado la tempestad, allá por 2010. Si Solbes se apea del Ejecutivo antes del fin del mandato, tratará de hacerlo de forma que su sucesor no se manche de crisis.

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