Un viaje al pasado en tres dimensiones

Las visitas virtuales revalorizan el yacimiento arqueológico.

el 23 mar 2011 / 20:01 h.

Un grupo de niños teatralizando los enterramientos en la necrópolis.

Conocer el aspecto que tenían las cámaras funerarias de la necrópolis de Carmona sin tener que descender por las estropeadas, y en la mayoría de los casos intransitables, escalinatas de los enterramientos ya es posible, gracias a unas gafas en tres dimensiones (3D). Con ellas, los visitantes podrán remontarse al pasado, y conocer así los banquetes funerarios del Imperio Romano. Durante los cuatro minutos de duración del vídeo que fue presentado ayer dentro de esta experiencia piloto, se aprecia, "con rigurosa autenticidad", el aspecto que tenían las cámaras funerarias cuando fueron selladas por completo.

El consejero de Cultura, Paulino Plata, visitó ayer junto al alcalde, Antonio Cano (PSOE), la restaurada tumba de las Guirnaldas, para dar el visto bueno a un proyecto que "garantiza la protección de los enterramientos que se encuentran en un avanzado proceso de deterioro y que a la vez incrementa el atractivo del lugar", en palabras del regidor.
Con ello se resuelve el problema de accesibilidad de unos espacios que, debido a los desprendimientos sufridos en los últimos 10 años, han tenido que cerrarse al público.

"Una bacteria endémica afecta tanto al terreno como a los visitantes que acceden a él", comentó un técnico de arqueología presente en el lugar. Eso sí, la principal causa del deterioro de las tumbas es la incidencia del agua sobre las rocas donde están talladas. Por eso, los expertos en la materia recomiendan limitar la insolación y airear las estructuras, para lo que "se han creado también las plataformas voladas con el fin de evitar pisar directamente el terreno, y poder ver las tumbas desde arriba", según expuso.

La reciente intervención en la tumba de las Guirnaldas supuso una inversión de 200.000 euros, en un largo proceso que comenzó en 2005, basado en levantar, escanear y reconstruir las partes más afectadas para luego poder conservarlas y ponerlas en valor.

"Este proyecto ayuda al desarrollo del patrimonio, lo revaloriza y, además, podemos hacernos una idea de cómo era la vida en la época, en una ciudad que puede presumir de una gran riqueza arqueológica", apostilló el consejero al respecto.

La necrópolis de Carmona, que estuvo en manos del científico Jorge Bonsor a partir de 1881, contenía más de 800 enterramientos de los cuales más de la mitad se perdieron con las primeras excavaciones arqueológicas, conservando hoy día solamente 235 tumbas. En la actualidad todas pueden visitarse desde arriba, muchas con plataformas voladas, y muy pocas son accesibles por dentro, que es el caso de las conocidas como Servilia y Cuatro Columnas.

Para los interesados que no puedan disfrutar de la visita in situ, existe una versión en dos dimensiones en internet que sustituye a las gafas, aunque resulte menos sensacional.

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