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Un viaje en el tiempo

Los habitantes de la Edad Media sabían bien cómo alejar su miedo milenarista. Brebajes, hierbas curativas, magos, dragones, damas y caballeros listos para el torneo. Alanís de la Sierra recupera su tradición histórica durante tres días de septiembre, del 5 al 7, con una feria medieval.

el 15 sep 2009 / 10:54 h.

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Los habitantes de la Edad Media sabían bien cómo alejar su miedo milenarista. Brebajes, hierbas curativas, magos, dragones, damas y caballeros listos para el torneo. Alanís de la Sierra recupera su tradición histórica durante tres días de septiembre, del 5 al 7, con una feria medieval.

Quien visite Alanís durante ese fin de semana dará un salto en el tiempo hasta una fecha en que poco se sabía de un continente llamado América. Si el visitante se queda más días, puede que el lunes siguiente reconozca a quien despacha en la farmacia como el hombre con armadura que vio unos días antes.

Durante tres días, Alanís se viste de medievo. Habrá heno, caballos y puestos de artesanía en las calles y la plaza del Ayuntamiento. Tampoco faltará quien acompañe a los vecinos de la localidad en recrear el ambiente ya que grupos de teatro y animadores harán malabares, actuaciones y pasacalles. Junto a ellos, gaiteros y percusionistas recuperarán el sonido de juglares y trovadores.

marco de época. Las jornadas medievales es la forma que tiene Alanís de rendir homenaje a sus joyas monumentales, que serán el marco de las actividades. La ermita de San Juan se teñirá de sangre, ya que intramuros expondrá las torturas más canallescas ideadas por la Inquisición española.

Los aparatos y técnicas empleados entonces advertirán al visitante de que, mejor, no andarse con tonterías y que más vale hacer las correspondientes reverencias al paso de condes y zancudos. No en vano, son quienes están encargados de añadir las gotas de comedia por su recorrido.

Tras la muestra de torturas, el camino de la ermita lleva al visitante a situarse frente al castillo. Hasta 2.000 personas podrán ver cómo los caballeros se enfrentaban por besar a Dulcinea. La sombra del torreón se cernirá sobre los focos de la batalla las noches del viernes y el sábado, los días elegidos para el choque de armaduras.

Si el recinto amurallado, que data del siglo XIV, acoge en su interior el torneo medieval que enfrentará a los caballeros, fuera del castillo la única lucha será la de aquel que se atreva a deslizarse en tirolina, ya que habrá un circuito multiaventura que se completa con dos rocódromos para practicar la escalada y el descenso en red, además de un puente colgante.

Otro enclave de esta transformación -es el quinto año que Alanís saca las armaduras- será la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, frente a la que se concentrará el mayor número de puestos de la época. Destacan los dulces, las hierbas aromáticas y un sinfín de collares y otros adornos.

No sólo estos tres monumentos muestran la herencia medieval de Alanís, también visible en las fuentes y cruces que, durante tres días, compartirán escenario con caballeros y trileros.

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