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Un viaje sin barreras

Cinco jóvenes con dispacidad intelectual volarán a Italia en septiembre

el 18 ago 2010 / 18:05 h.

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Cinta, Marco Antonio, Mercedes, Tere y Jesús en una de las viviendas tuteladas.

La ciudad italiana de Padua acogerá el próximo 25 de septiembre a cinco jóvenes sevillanos de la asociación Paz y Bien. Los viajeros son personas con discapacidad intelectual, que se trasladarán acompañados de varios monitores y coordinadores de esta entidad sin ánimo de lucro, dedicada a la integración y promoción de los intereses de personas con problemas de este tipo.


Jesús, de 27 años, ya tuvo la oportunidad de realizar este viaje el año pasado, junto a otros tres jóvenes. La experiencia fue inolvidable para él y aconseja a sus compañeros "que disfruten y que no estén nerviosos". Entre los afortunados se encuentran Tere, Cinta y Marco Antonio, unos chicos de 24 a 30 años, que se muestran expectantes ante esta aventura. "Voy a tomar biodramina con cafeína, para no quedarme dormida", comenta Cinta, que no quiere perderse ni un minuto de la experiencia.


La actividad consiste en un intercambio en el que participan diferentes países, dentro del programa europeo Juventud en Acción en el que se desarrolla el proyecto Amigos más allá de todos los confines. Los chicos, procedentes de Italia, Grecia y España, convivirán durante siete días con otras personas en una residencia en la que realizarán actividades lúdicas y formativas.


El coordinador de los servicios residenciales de Paz y Bien Marcos Parrado, que acompañará a los viajeros, muestra especial interés en una nueva actividad que se introduce este año: la danza. "En la expresión corporal no hay barreras", asegura, refiriéndose a los problemas de comunicación que les puedan surgir. Asimismo, la diferencia de idioma pasa de ser una dificultad a convertirse en una ventaja y una motivación más para ellos. "Cuando escuches burro no te creas que es un animal, porque es así como le dicen allí a la mantequilla", bromea Mercedes, una chica de 27 años que ya participó en este periplo en 2009.


Gracias a este proyecto europeo, los jóvenes visitarán la ciudad de Padua, caminarán por las calles de Venecia, navegarán por sus canales y conocerán las experiencias de personas con dificultades similares a las suyas. Entre las actividades, los coordinadores italianos han organizado talleres específicos con teatros, intercambios culturales, bailes y deportes, tratando así de fomentar las relaciones.


A la vuelta, los coordinadores y monitores de Paz y Bien también tratarán de consolidar y fomentar la comunicación entre los participantes. "El año pasado nos mandaron una postal por Navidad, con un cascabel", recuerda Mercedes.


Gracias a otras actividades formativas que también organiza Paz y Bien en Sevilla, estos jóvenes aprenden a realizar las tareas del hogar, saben cocinar y trabajan para poder mantenerse. Es por ello que poseen un alto grado de independencia que les permite residir en viviendas tuteladas, junto a otros compañeros. Es el caso de Jesús, que lleva diez años en la entidad y tres participando en el proyecto.


Estos pisos, cedidos por Emvisesa, están supervisados por monitores de la asociación que asesoran y supervisan su convivencia a diario. "Si no tenemos la casa limpia nos riñe", confiesa Cinta. Sin embargo, su tutora Nuria es una amiga más para ella con la que comenta todo tipo de confidencias.


En 2011 y como parte de este intercambio, estos jóvenes sevillanos volverán a encontrarse con sus compañeros italianos y griegos, que se alojarán en sus propias viviendas. Así, Jesús, Mercedes, Tere, Cinta y Marco Antonio se convertirán en los nuevos anfitriones y guiarán a sus compañeros en esta experiencia por una semana.

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