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Un vigilante se salva al salir antes del juzgado donde ETA colocó una bomba

ETA continuó la pasada madrugada su escalada de atentados con la colocación de una bomba de cinco kilos de explosivo en los juzgados de Tolosa (Guipúzcoa) que sufrieron importantes daños. No hubo víctimas porque un guarda logró salir de las instalaciones antes de la explosión.

el 15 sep 2009 / 16:14 h.

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ETA continuó la pasada madrugada su escalada de atentados con la colocación de una bomba de cinco kilos de explosivo en los juzgados de Tolosa (Guipúzcoa) que sufrieron importantes daños. No hubo víctimas porque un guarda logró salir de las instalaciones antes de la explosión.

Esta acción terrorista tiene lugar doce días después de la muerte del militar Luis Conde de la Cruz en la explosión de un coche bom-ba, colocado la madrugada del 22 de septiembre frente al Patronato Militar Virgen del Puerto de Santoña (Cantabria), que también causó heridas a otras seis personas.

Un día antes, ETA había atentado con otro coche bomba contra la sede de la Caja Vital en Vitoria, sin que se produjeran víctimas, y esa misma noche otro vehículo bomba explosionó delante de la comisaría de la policía vasca en Ondarroa (Vizcaya) ocasionando siete heridos, ninguno de gravedad.

El artefacto de la pasada madrugada no provocó víctimas, aunque alguna persona tuvo que ser atendida de dolor de oídos y un guarda de seguridad, que se encontraba en el interior de los juzgados, salvó la vida "de milagro" al abandonarlos instantes antes de la deflagración. La bomba sí ocasionó cuantiosos desperfectos, la mayoría de ellos en el Palacio de Justicia que sufrió la rotura de todos sus cristales y en una de cuyas fachadas se abrió un agujero de unos tres metros de diámetro.

El consejero vasco de Justicia, Joseba Azkarraga, explicó en el lugar de los hechos que la parte del inmueble más afectada fue la dedicada a atención al público, aunque también se produjeron daños importantes en el primer piso, donde se encuentran la biblioteca y el despacho de una juez.

El artefacto ocasionó destrozos asimismo en algunos bloques de viviendas y construcciones próximas, como el ambulatorio, y produjo daños en una veintena de vehículos, además de derribar un muro de unos diez metros de largo situado junto a los juzgados, cuyos alrededores quedaron sembrados de cristales y cascotes.

Según fuentes de la investigación, la bomba se encontraba oculta dentro de una mochila que dos individuos depositaron sobre las 00.15 horas en el suelo, junto a la pared de la fachada del edificio judicial, situado en la plaza San Juan Arramale.

Aunque en el inmueble trabajan habitualmente unas 50 personas, en ese momento tan sólo se encontraba en su interior un guarda que controlaba las cámaras de seguridad, si bien cuando los terroristas colocaron la mochila el vigilante "estaba monitorizando otra zona del edificio", por lo que no se dio cuenta de lo que ocurría y no lo abandonó hasta que fue alertado por la Ertzaintza.

Veinte minutos antes de la explosión, un hombre que dijo hablar en nombre de ETA alertó a la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA) de Guipúzcoa de la colocación de la bomba que, según dijo, estallaría a la 01.15 horas, como así fue.

El mundo de la judicatura y los partidos políticos condenaron el atentado de ETA. Así, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, aseguró a los etarras que "no lo van a conseguir, no vamos a dar un solo paso atrás". Y el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, incidió en que hay que "desterrar de una vez" el "juego sucio" que supone mantener en una situación de "excepcionalidad" a la sociedad vasca por me-dio de una "violencia sin sentido".

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