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Una Alameda de estreno

El colectivo La calle es de todos organizó ayer una fiesta para inaugurar la renovada Alameda de Hércules a la vista de que la oficial no acaba de llegar por más que se la espere. Está prevista para el mes que viene si se cumple la enésima fecha dada por el Consistorio. Foto: Antonio Acedo.

el 15 sep 2009 / 18:48 h.

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Juegos tradicionales y personas haciendo la fotosíntesis durante una soleada mañana en el bulevar de color albero. Ciclistas, niños, perros, una barra de cerveza, una olla de garbanzos con espinacas y un enorme arroz hecho en vivo y en directo en una paellera gigante. Canciones del cantautor Álvaro Laguna y concursos. Fue la fiesta organizada ayer por el colectivo La calle es de todos para inaugurar la renovada Alameda de Hércules a la vista de que la oficial no acaba de llegar por más que se la espere. Está prevista para el mes que viene, con un año de retraso, si se cumple la enésima fecha dada por el Consistorio.

Desde el mediodía, todo el que pasó por allí pudo coger cajas de tizas de colores, con las que los enanos se dedicaron a cambiar de aspecto las losetas diseñadas especialmente para el nuevo paseo, encantados de poder pintar tirados por el suelo. El colectivo ciudadano decidió desempolvar los juguetes de la abuela, y durante toda la mañana hubo gente lanzando diábolos, pequeños montando en triciclos de madera y hasta una carrera de sacos para grupos de cinco personas, con caídas que superaron en masa y cuya audiencia superó la de algunas actividades previstas para los niños.

La calle es de todos aprovechó para recordar a todos los que disfrutaban del momento el giro que está dando la Alameda, en lo bueno y en lo malo: el ahora impecable bulevar por el que familias enteras pasean tranquilamente de día es el lugar más vigilado de la ciudad de noche, en aplicación de la ley antibotellona, con masiva presencia policial todos los fines de semana para que a medianoche el bulevar esté vacío. Ayer se repartían pliegos de alegaciones para recurrir si alguien es multado por estar junto a gente que bebe en la calle o por charlar "rompiendo el silencio de la noche", como ya ocurrió este verano en el cercano Pumarejo.

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