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Una alameda de las de antes

Los responsables de la obra del muelle de Nueva York están construyendo una alameda y naranjal como los de antes. Con materiales "que duren", flores, pérgolas, quioscos, miradores y cómodos accesos. Incluso tendrá una vertiente cultural: albergará espectáculos y murales que explicarán la historia de esta orilla del río.

el 16 sep 2009 / 05:48 h.

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Los responsables de la obra del muelle de Nueva York están construyendo una alameda y naranjal como los de antes. Con materiales "que duren", flores, pérgolas, quioscos, miradores y cómodos accesos. Incluso tendrá una vertiente cultural: albergará espectáculos y murales que explicarán la historia de esta orilla del río.

El alcalde hispalense, Alfredo Sánchez Monteseirín, visitó ayer las obras para recuperar el paseo ribereño entre los puentes de Los Remedios y San Telmo. Anunció que los trabajos terminarán a final de año y que, entonces, comenzará su adecuación turística.

Así, a los 5,5 millones de euros de la primera fase (ejecutada por la Confederación Hidrográfica el Guadalquivir con un 75% de fondos europeos y un 25% de aportación municipal) se sumarán otros 2,8 millones del Consorcio de Turismo de Sevilla.

El objetivo es que el peatón gane una zona "céntrica que estaba perdida", según el alcalde hispalense. Para ello, el proyecto cuenta con escalinatas, rampas y balcones que invitan a pasear por la orilla del río, pérgolas con elementos de madera y glicinias, la misma especie que luce sus flores azul pálido en el Paseo de Colón.

Así, arriates con flores junto a la lámina de agua, un palmeral y, ante todo, un paseo con naranjos y chopos posibilitará completar el recorrido ribereño desde el muelle de las Delicias hasta Torneo.

El encargado de la asistencia arquitectónica del proyecto, Antonio Barrionuevo, subrayó ayer que se eligieron materiales -granito de grandes medidas y piedras macizas- "para que la obra dure y no haya que reponer nunca".

Curiosamente, el granito escogido para la nueva alameda es el llamado albero porque toma esa tonalidad con el paso del tiempo. El sol oxida sus componentes de hierro, por lo que el muelle recuperará tonos de antaño. Para evitar las roturas, la solería, de canteras gallegas, tiene diez centímetros de espesor.

La intención de los responsables de la obra es terminar un proyecto sencillo, con materiales duraderos y de "esmerada" construcción.

Pero, sin duda, uno de los aspectos positivos de la obra es la recuperación del muro y los bancos de ladrillo del Paseo de las Delicias, construidos para la Exposición Iberoamericana de 1929. Un trabajo artesanal de la empresa Alto Nivel con la que se ha reproducido fielmente el mismo ladrillo de 1929, las piezas originales de Triana.

Una vez que la obra de la Confederación Hidrográfica acabe, el proyecto turístico se pondrá en marcha y llegarán al muelle, por ejemplo, los dos quioscos-bares con veladores que se instalarán detrás de las pérgolas, a la altura de la mitad del muelle.

La baranda al río, los bancos de madera, las farolas y los espacios culturales también se incluyen en esta segunda fase.

La idea es que, igual que el parque de María Luisa tiene glorietas dedicadas a grandes poetas, el muelle tenga espacios para recordar la vinculación entre la ciudad y su río.

Murales y obras de arte, como grabados, según el alcalde, conformarán esta vertiente cultural y turística. Incluso se destacará la figura de personajes significativos en la construcción de los muelles de la ciudad. Además, el paseo contará con un escenario y gradas de piedra permanentes para representaciones teatrales, conciertos y otros actos públicos, apuntó Sánchez Monteseirín, que estuvo acompañado por el delegado de Urbanismo, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.

Con todo ello, el muelle de Nueva York quiere conectar Marqués de Contadero, que también será remozado, según el alcalde, con el muelle de las Delicias, uniendo al mismo tiempo la Puerta de Jerez, la avenida de Roma y el Parque de María Luisa.

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