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Una asociación juvenil reclama el fin de una obra escolar parada 40 años

Con 110 años de historia, el Colegio Salesiano de Carmona aguarda su turno para dar un salto de calidad y afrontar el siglo XXI como se merece una institución con tanta presencia en la ciudad.

el 15 sep 2009 / 00:03 h.

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Con 110 años de historia, el Colegio Salesiano de Carmona (concertado) aguarda su turno para dar un salto de calidad y afrontar el siglo XXI como se merece una institución con tanta presencia en la ciudad, y que lleva cuatro décadas a la espera de que acaben unas obras de adecentamiento.

Aunque toda la comunidad educativa quiere ver resuelto este problema, que se remonta a principios de los 70, ha sido la asociación juvenil Uno Más la que ahora ha iniciado una campaña de contactos con los partidos políticos locales con el fin de pedirles una solución para las instalaciones. Uno Más, con 150 socios, organiza actividades de ocio alternativo a la botellona.

Los padres de los alumnos de este colegio también instan a las instituciones a acelerar el proceso. Ahora la última palabra la tiene la Junta de Andalucía, ya que las obras se financiarían a través de una permuta de terrenos incluida en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), a la espera de su aprobación definitiva.

Este centro escolar se construyó en los años 70 por falta de espacio, pero no llegó a terminarse. El colegio siguió creciendo con la construcción del pabellón en 1993 y la nueva ampliación para la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), en 1998.

Pero se olvidaron de las pistas deportivas, muy demandadas por los jóvenes -alumnos del centro o no- y una alternativa seria para su ocio.

No fue hasta abril de 2007 cuando, tras las conversaciones mantenidas entre el Ayuntamiento de Carmona y la Inspectoría Salesiana, titular del colegio, cuando se firmó la permuta de terrenos en la que, a cambio de suelo para la construcción de una nueva avenida, se terminarían de adecentar todos los patios exteriores, se construiría un muro de hormigón y se crearían nuevas pistas para el uso de los alumnos (unos 300) y de los vecinos. Una obra de 360.000 euros.

Ese acuerdo puso punto y seguido a una lucha por unas instalaciones dignas que duraba 40 años y que se había hecho más urgente en los últimos tiempos por actos de vandalismo, que obligaron a toda la comunidad escolar a poner su granito de arena para conseguir el objetivo.

El actual equipo de gobierno (PSOE) ya ha dicho que seguirá adelante con lo pactado entre el colectivo educativo y sus antecesores (IU). Pero mientras llega el final de las obras los usuarios de las pistas siguen sufriendo falta de iluminación (casi inexistente) y ausencia de vigilancia policial.

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