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Una atención para el futuro

San Juan de Dios trata de forma especial a niños con trastornos en el desarrollo

el 27 sep 2011 / 19:54 h.

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Girma juega sin saber que está siendo objeto de una terapia de atención temprana.

Girma juega tranquilamente con su "seño", mientras su madre, Rosa, recoge algunos juguetes. Él no sabe que está siendo objeto de una terapia de atención temprana, destinada a minimizar los efectos de un infarto cerebral que afortunadamente superó. Para él todo es diversión, y sin embargo eso es lo que está sucediendo, está siendo tratado de sus secuelas mientras juega.

Es una de las más de 200 historias familiares que han pasado por el hospital San Juan de Dios de Sevilla, un centro que desde septiembre de 2009 tiene en funcionamiento su actual Unidad de Atención Temprana. Se trata de un servicio concertado entre la orden hospitalaria y la Consejería de Salud-SAS totalmente gratuito para los pacientes y, por supuesto, para sus padres. Todos llegaron hasta allí derivados por el pediatra y se encontraron con espacio compuesto por diversas salas en las que trabaja -día a día- un equipo multidisciplinar de logopedas, psicólogos y fisioterapeutas, dedicados por entero a atender niños y niñas de entre 0 y 6 años con algún trastorno en su desarrollo, o riesgo de padecerlo.

Las salas de la unidad parecen las de una guardería ordinaria. Juguetes, pelotas de colores, piscinas de bolas o colchonetas son parte del mobiliario, donde los niños se sienten como pez en el agua. Sin embargo, los juegos que practican con sus profesores no son un puro divertimento, están destinados a estimular aquellas áreas en las que ha aparecido un déficit: del lenguaje, social, motora o cognitiva. Cada niño disfruta de la atención de un profesional para él sólo durante los 45 minutos que dura su clase diaria.

"En determinadas patologías o pequeños trastornos, si se detectan pronto pueden solventarse muy bien, quedando como meras dificultades temporales", comenta Rocío Carrasco, una de las logopedas, mientras juega con el pequeño Javier M. a "Pepe come". El juego consiste en pescar con una caña las frutas de la mesa y preguntarle a Pepe -una papelera con una cara pintada- si se lo quiere comer. Naturalmente, es el niño el que ha de identificar el objeto. Javier M., un apuesto niño rubio que nació prematuramente en Rusia con apenas 28 semanas, y que no estuvo siquiera en una incubadora según su madre, Fátima, juega encantado con su profesora.

Según explica Miguel Sánchez Dalp, director médico del hospital San Juan de Dios de Sevilla, los niños que les llegan derivados desde el SAS presentan cuadros muy diversos, que van desde dificultades leves en el lenguaje hasta autismos o problemas realmente serios. "Las patologías más frecuentes que se abordan son retrasos evolutivos, psicomotores o mentales, seguidos de riesgos neurológicos, autismo, trastornos en el desarrollo o el lenguaje e hiperactividad", señala el responsable médico del centro.

En algunos casos se atiende a los menores hasta los 6 años de edad, mientras que en otros sencillamente hasta ser dados de alta por haber superado la dificultad. En todo momento, según señala Sánchez Dalp, las actuaciones se coordinan con la familia y el colegio. Otro de los trabajos que destaca el director médico es el que se realiza con las familias: "En muchas ocasiones el problema está precisamente ahí, y solventándolo se soluciona la situación".

Mientras pide al pequeño Javier M. que "se siente bien en la silla" -el chico está un poco atolondrado buscando frutas para la papelera Pepe-, Rocío Carrasco cuenta que todos los niños, incluso los autistas y casos más graves, mejoran con la atención temprana. "Es importante coger pronto el problema, pues por ejemplo entre hermanos con la misma situación se nota mucho después la diferencia entre el que no se trató hasta los 6 años y el que empezó con 18 meses", explica. Aunque esto no siempre es fácil, pues tal y como ella misma indica el desarrollo de un niño es un proceso complejo y variable, que depende de cada persona y siempre es difícil de determinar como "anómalo".

En la unidad de atención temprana del nervionense San Juan de Dios, los niños son, cuando llegan por primera vez al centro, evaluados por el conjunto de los profesionales que allí trabajan. Según explica Rocío, a partir de ese primer examen se determina la rutina de "clases" que recibirá. Otro aspecto importante para estos especialistas es la coordinación con el colegio de los niños en edad escolar, que se concreta en reuniones con sus profesores en las que se les explica "hasta donde puede llegar ese niño o niña" en particular.

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