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Una avería provoca un géiser de cuatro metros en La Campana

Durante una hora La Campana se convirtió en una inmensa laguna de la que no dejaba de brotar un géiser de más de cuatro metros de altura. Unos operarios que arreglaban un atasco en un comercio provocaron que de una de las bocas de agua brotara una auténtica fuente.

el 15 sep 2009 / 16:15 h.

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Durante una hora La Campana se convirtió el sábado en una inmensa laguna de la que no dejaba de brotar un géiser de más de cuatro metros de altura. Unos operarios que arreglaban un atasco en un comercio provocaron que de una de las bocas de agua brotara una auténtica fuente.

Fue la atracción del centro de Sevilla. Cientos de personas se arremolinaron para no perderse el espectáculo en el que se convirtió el géiser, de más de cuatro metros de alto, que brotaba en la entrada a la calle Sierpes, justo ante el famoso quiosco de La Campana. Cuando la fuente cesó, el público se arrancó con un espontáneo aplauso.

Eran las 18.40 horas de la tarde cuando los operarios de la empresa Conlima, que trabajaban para solucionar un atasco en las tuberías del Mc Donald, intentaron conectarse a la boca de agua situada justo entre el citado local y la pastelería que hace esquina con Sierpes. Un fallo en la conexión provocó que surgiese un enorme géiser, que convirtió La Campana en una piscina.

Los operarios dieron aviso rápidamente a la Policía Local y a Emasesa, que envió a un equipo de emergencia hasta el lugar. Sin embargo, no pudo solucionarse el problema hasta una hora después, pues hubo que localizar la arqueta para cortar el suministro. Un tiempo en el que se perdieron miles y miles de litros de agua, por los que tendrá que responder la empresa que realizaba los trabajos, ya que Emasesa reclamará por los daños. De hecho, la Policía Local se hizo cargo de recabar los datos.

El más afectado por la situación fue el quiosco, pues durante esa hora era imposible acercarse hasta el mismo, es más, ni la joven que lo atendía podía salir, si no quería acabar con los pies empapados. Pero lo peor fue que todos los periódicos y los libros que estaban expuestos al público acabaron chorreando y "para tirarlos". El resto de comercios, en cambio, siguio con su actividad habitual, al igual que el tráfico, que incluso se vio multiplicada. Era el caso de la confitería La Campana que tenía la terraza llena con todo el público mirando hacia la espontánea fuente.

"Anda, esto es nuevo", decía una joven, antes de comprobar que la nueva fuente era algo sólo esporádico y fruto de un error humano, mientras a su lado una señora aseguraba que era "la fuente más bonita" que había visto nunca. De hecho el breve espectáculo ha quedado imortalizado en móviles y cámaras de fotos, y más de uno incluso posó para la posteridad, pues "no todos los días se ve algo así".

El último que se produjo en Sevilla fue en la avenida Martínez Barrios. En aquella ocasión fue de seis metros de altura y se produjo al romperse una tubería como consecuencia de una obra. Allí sí afectó al tráfico y también se necesitó más de una hora para arreglarlo.

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