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Una barrera a la SE-30

Los vecinos del barrio de Jesús, María y José logran silenciar la autovía.

el 06 feb 2010 / 18:39 h.

La Barriada. Varios vecinos de la barriada.

La historia de los vecinos del barrio de Jesús, María y José va unida a su constante lucha por hacer de sus viviendas un lugar digno para vivir. La realidad que rodea al barrio no es la más adecuada para salir adelante, aunque el coraje de sus vecinos ha dado sus frutos en los últimos años con una serie de mejoras urbanísticas en la zona.

La ubicación del barrio no ayuda demasiado a resolver sus problemas. La barriada, construida por los propios vecinos a finales de los años 40, está situada al final de Amate y cuenta con algunas calles paralelas a la SE-30.

Precisamente, uno de los grandes problemas que sufren se genera por la cercanía de la autovía. "El ruido de los coches a hora punta llega a ser insoportable", contaba Dolores, una vecina que lleva casi toda su vida en Jesús, María y José. Desde su casa ha observado cómo el barrio ha sido capaz de sobreponerse a sus necesidades gracias al trabajo de sus vecinos. "Esto hace unos años daba pena verlo pero gracias a nuestro esfuerzo estamos saliendo adelante", aseguraba.

Y ha sido de nuevo el trabajo vecinal el que ha logrado que el área de Urbanismo, que dirige Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, apruebe un proyecto financiado con el Plan 5.000 -con un coste de 762.000 euros- para arreglar los problemas de ruido por la SE-30. Las molestias del tráfico serán subsanadas con unas pantallas antiruidos que separarán la autovía de la calle Proa. Las mejoras permitirán reducir el impacto visual que soportan los vecinos de las viviendas situadas a mayor altura. "Era algo que necesitábamos mucho porque estábamos viviendo en la propia SE-30 desde que la construyeron", explica Manuel, uno de los vecinos beneficiados.

Las ilusiones concentradas en este proyecto contrastan con la realidad que vive el barrio. Al margen de los problemas urbanísticos que soportan, los vecinos de Jesús, María y José tiene otras necesidades sociales que se traducen en su día a día. "Aquí tenemos muchos problemas con la falta de trabajo para los jóvenes y por eso algunos están metidos en la droga", explicaban. El hecho es que los vecinos están dispuestos a volver a sacar a su barrio adelante, al igual que hicieron hace unos meses cuando lograron que se mejorase el trazado de algunas de sus calles en un plan de reurbanización integral que afectó a la mitad de los hogares.

En marzo del pasado año, el Consistorio realizó una fuerte inversión en la zona que se tradujo en la reorganización de viviendas -algunas llegaron a ser derruidas- y en una serie de mejoras en el pavimento y alumbrado de sus principales calles. Las obras permitieron también el asfaltado de tres calles de nueva creación en el barrio, unas vías que vinieron a cumplir el deseo de los vecinos que reclamaban la construcción de varias calles que los conectaran con los barrios más cercanos. "La verdad es que hemos mejorado mucho en los últimos meses y las calles parecen distintas pero el Ayuntamiento tiene que seguir ayudándonos porque nos han tenido olvidados muchos años", recordaba Miguel, otro de los vecinos.

Más allá de estas necesidades, el barrio volverá a vivir una nueva transformación. Las obras de instalación de las pantallas, que estarán para el tercer trimestre de 2010, irán acompañadas de otras mejoras en infraestructuras. De este modo, se ampliará el alumbrado de la calle Proa -paralela a la SE-30- en la que también se reconstruirá el acerado, dotándolo de más anchura. Unas mejoras que implicarán la reposición de las redes de saneamiento, de teléfono y de abastecimiento.

El barrio de Jesús, María y José está a punto de volver a dar un paso al frente que mejore la calidad de vida de sus vecinos, unas personas que, por encima de sus necesidades sociales, reclaman que no se olvide que hay vida más allá de la SE-30.

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