Cofradías

Una "bulla" de niños recibirá ahora al Señor de la Sagrada Entrada

La Archicofradía del Amor ratifica por unanimidad la remodelación de las figuras secundarias del misterio concebida por el imaginero sevillano Fernando Aguado con la intención de adecuar la composición a los pasajes evangélicos.

el 08 abr 2014 / 12:25 h.

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Con esta configuración salió el misterio de la Borriquita hasta el pasado año. / Javier Díaz Con esta configuración salió el misterio de la Borriquita hasta el pasado año. / Javier Díaz Una bulla de niños, hasta cinco, recibirá ahora al Mesías a las puertas de Jerusalén en el primero de los pasos de la Archicofradía del Amor. La prueba, realizada anteanoche en el interior del templo a puerta cerrada con las imágenes sobre el paso, resultó de lo más satisfactoria. Los oficiales de la hermandad del Amor, reunidos en cabildo extraordinario, apenas tardaron cinco minutos en ratificar de manera unánime el proyecto de remodelación de las figuras secundarias desarrollado por el imaginero Fernando Aguado para adecuar aún más el actual misterio de La Borriquita al pasaje evangélico de la Entrada en Jerusalén, en el que se dice que Jesús es recibido por el pueblo y seguido por los apóstoles. El misterio de la Sagrada Entrada presentará, pues, una nueva configuración este Domingo de Ramos, aunque no será un cambio radical. La remodelación buscaba sobre todo que la imagen del Señor –hasta ahora emplazada en la delantera– ganara en visibilidad y protagonismo, por lo que el proyecto recoge una nueva distribución que afecta sobre todo a las figuras que se encontraban en la zona anterior del paso. Así, la del Señor retrasará su ubicación «algo menos de un metro», explica Aguado –aunque desde la cofradía se insiste en que no llegará a ocupar la posición central de hace 35 años– y, en compensación, elevará un poco su posición, en concreto 12 centímetros. «Su cuerpo se queda por delante del candelabro de en medio. Ahora las figuras tendrán varias alturas en el paso, pero la sensación que da es que el Señor, como ocurre en grandes misterios como el de la Mortaja o la Quinta Angustia, es la cúspide de la composición. Además, se ha conseguido que el Señor también se vea desde detrás del paso». El hueco que quedará libre al desplazarse la Borriquita se lo repartirán dos figuras de nueva fábrica que sustituirán al hebreo denominado el Guaringo (que iba detrás en el costero izquierdo con una palma en la mano) y a la mujer arrodillada en el lateral derecho que en la hermandad se conocía como la Amparito por reproducir el rostro de una hermana. Estas dos obras de Abascal, que pasarán a formar parte del patrimonio de la corporación, darán el testigo a una mujer hebrea y una niña que ha realizado Fernando Aguado y que introducirán al público en la escena de este primer paso del Amor. Desde un primer momento se apostó por que fuera una niña –la primera en este pasaje– para simbolizar la incorporación de las hermanas a las filas nazarenas. «La mujer hebrea, arrodillada, tenderá un manto al Señor con su mano izquierda, mientras que con la derecha empujará a uno de los niños realizados por Astorga. La niña, por su parte, señalará con una mano al Señor y con la otra empuñará una rama de olivo», comenta Aguado sobre sus nuevas imágenes. «Creo, sinceramente, que éste es el trabajo con más trascendencia que he hecho hasta ahora», confiesa orgulloso el joven imaginero. Las nuevas tallas, junto a los otros cuatro niños que ya formaban parte del misterio –dos de Abascal y dos de Astorga–, representarán a ese pueblo que “extendió sus mantos por el camino, cortaba ramas de árboles y alfombraban la calzada…” al paso del Señor a lomos del pollino, al que seguían los apóstoles –representados en este paso por San Juan, San Pedro y Santiago–, como describen las sagradas escrituras. La remodelación del misterio de la Borriquita no ha necesitado del visto bueno de los hermanos. Las reglas de esta corporación del Domingo de Ramos indican que no hace falta que se convoque un cabildo general extraordinario de hermanos si se trata de cambios o restauraciones de imágenes no titulares de la Archicofradía, como corresponde a este caso.

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