Cultura

Una burla deliciosa

CRÍTICA DE TEATRO. El rey Perico y la Dama Tuerta, de la compañía Teatro Velador. En el Alameda.

el 04 oct 2013 / 21:42 h.

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  • Lugar: Teatro Alameda
  • Obra: El rey Perico y la Dama Tuerta
  • Compañía: Teatro Velador
  • Autor: Diego Velázquez del Puerco
  • Dirección, adaptación y dramaturgia: Juan Dolores Caballero
  • Interpretación: Alfonso Rodríguez, Eva Rubio, Manuel Solano, Abel Moral, Eduardo Tovar, Silvana Navas
  • Calificación: Cuatro estrellas
  Siguiendo la fórmula propuesta por Lope de Vega, el teatro español del Barroco mezcla la tragedia con la comedia con el objeto de hacer disfrutar a un público heterogéneo. De ahí que las historias estén inspiradas en situaciones cotidianas y emociones universales, que en algunos casos reviran hacia el terreno de lo grotesco para potenciar la comicidad. Es el caso de esta obra, con que Juan Dolores Caballero vuelve a demostrar su habilidad para sacar partido a un texto en verso que, a pesar de un contenido insustancial y una trama facilona, supone un ejercicio de humor tan hilarante como liberador. La dramaturgia gira en torno a la conquista de una princesa que no destaca precisamente por su belleza y delicadeza, aunque rebosa inteligencia y carácter. Todo lo contrario que los personajes masculinos que además de feos son tan idiotas como amanerados. Se trata de papeles tipos tan histriónicos como ridículos con los que resulta difícil identificarse. No obstante, como en toda comedia clásica se ven inmersos en una trama que da rienda suelta a toda una gama de emociones y pulsiones inconscientes que solemos reprimir en función del decoro. Así, nos encontramos con un verso plagado de alusiones escatológicas y sexuales que despiertan con facilidad la carcajada colectiva. Caballero construye una puesta en escena que se centra en un arduo y complejo trabajo de interpretación mientras los elementos formales, como la escenografía o el vestuario, se limitan a situar la época. Con la salvedad de la música, interpretada en directo por los actores y actrices, que completa la comicidad de la dramaturgia. En ese sentido cabe resaltar la fluidez del ritmo y la composición escénica. Aunque lo que más destaca es la maestría y el derroche de talento del elenco. Eva Rubio, borda su papel de mujer indómita, Silvana Navas destila vulnerabilidad, Manuel Solano dibuja una soberbia máscara clownesca, Abel Mora y Alfonso Rodríguez desbordan ternura y comicidad y Eduardo Tovar nos encoge el corazón con la genialidad de su interpretación musical y la frescura de su personaje.  

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